Opinión

Constituyente: oportunidad histórica, no trampa del pasado.

Dr. Jorge Alberto Norero González/Guayaquil.

 

(I)

Rafael Correa intenta presentar la próxima Asamblea Constituyente como un ring en el que pretende “enfrentar” al presidente Daniel Noboa Azin. Esta es una falacia, un recurso político con el que busca manipular y convertir un proceso histórico en un tinglado personal de revancha.

La Constituyente no puede ni debe ser vista como un espacio de confrontación entre liderazgos. Su sentido real es mucho más profundo: redefinir las bases institucionales de la República, corregir los errores acumulados y abrir un camino hacia un Estado más sólido, eficiente y justo.

El correísmo pretende inducir al engaño ofreciendo candidaturas que, en su mayoría, no responden a un proyecto nacional, sino a la lógica de la incondicionalidad y la dependencia personal. Detrás de muchos de esos rostros hay vínculos con estructuras criminales, mafias del narcotráfico, exburócratas marcados por sobreprecios, coimas y contratos amañados. Pretender que estos perfiles sean parte de la Constituyente es sabotear desde el inicio su misión y perpetuar la inseguridad, la mediocridad y la corrupción.

La oportunidad histórica que se abre con esta Asamblea debe ser protegida. No podemos permitir que se convierta en un refugio de intereses mafiosos ni en la plataforma de retorno de un prófugo que carga con sentencias y cuentas pendientes con la justicia y con el país.

La Constituyente pertenece al pueblo ecuatoriano, no a un grupo político que intentará secuestrarla para sus fines. Defenderla de la manipulación y blindarla de la narcopolítica es la única forma de garantizar que cumpla con el mandato de construir un nuevo horizonte de paz, seguridad y eficiencia para la Nación.

Semper Fi.