Opinión

CONSTITUCIÓN ABORTIVA

Orlando Amores Terán/Quito

La Constitución Montecristi dispone “Se… garantizará… El derecho a… decidir… cuantos… hijos tener.” (n.10 Art.66). En el Art.45 determina que el Estado garantizará la vida, incluido el cuidado y protección desde la concepción.

La Constitución vigente, en el Art.49 establece: “…El Estado… garantizará el derecho a la vida, desde su concepción.” Con el nuevo texto, la vida desde la concepción no es un derecho, garantiza el cuidado y protección, lo cual son dos conceptos distintos.

El Estado protege la vida, pero no contra la garantía que tiene la madre, de decidir cuantos hijos tener. El Estado trata a nuestros hijos como objetos. Si la madre decide “no tenerlo” una vez engendrado, el Estado no puede proteger su vida, porque su obligación es garantizarle a la madre, el derecho a “no tener”, que se concreta en el derecho a abortar.

El médico que no quiera practicarlo se expone a suspensión, por el tercer inciso del Art.426 que determina: “los derechos serán de inmediato cumplimiento y aplicación”. Además, el último inciso del n.3 del Art.11, preceptúa que los derechos serán justiciables.

La Constitución Montecristi protege la “salud integral” de la mujer, que incluye la salud sicológica. Por tanto, si la mujer argumenta que debe abortar, para salvaguardar su salud sicológica y emocional, el aborto está garantizado, porque “los principios y derechos son irrenunciables”, según el n.6 del Art.11.

Un certificado de psiquiatra es suficiente para autorizar abortos a pedido. ¿Cómo decimos a nuestros hijos, que abortar es criminal, si la Constitución lo va a permitir? No se deje engañar con el “aborto terapéutico”.

Aborto es muerte. Terapia es vida; no puede existir terapia para la muerte. Analice conceptos. Los tiranos engañan con palabras que repiten reiteradamente, en todos los medios; y de tanto escuchar y ver, el pueblo desinformado, cree que es verdad; aunque algunos callan por conveniencia, otros por miedo, o por serviles.

No sea indolente: primero fueron atacados los diputados; después los periodistas; luego una prefecta; sus propios aliados; cancelaron vocales electorales; como no le afecta a usted, jamás dice nada; ayer fue asaltada la Universidad, ofendida la Iglesia, tampoco hizo nada. Mañana será usted, o su familia. Entonces será tarde, el fascismo controlará todo y habrá encarcelado al último de sus amigos.