Opinión

CONSTITUCIÓN A LA MEDIDA

Orlando Amores Terán/Quito

Una Constitución debe ser producto de debate; incluyente; propositiva de normas que visualicen avances de ciencia, tecnología y cultura, para que regule el país, durante 3 décadas, no una. La Constitución Montecristi en materia de derechos, rebasó la vigente, pero en organización del poder, fue confeccionada a la medida del régimen. El art.150 otorga al presidente la atribución de disolver al legislativo, cuando a su juicio se hubiera arrogado funciones que no le competan; sin determinar cuáles son tales funciones.

Las normas potestativas o discrecionales provocan impunidad e inseguridad. Esa es una norma discrecional peligrosa, atenta contra la independencia de las funciones del Estado democrático. El Art.209, establece comisiones ciudadanas para designar autoridades; parecería que al fin el pueblo selecciona funcionarios; sin embargo, estas comisiones la integran delegados de cada Función del Estado, igual que el Consejo de Judicatura que lo constituyen delegados de funcionarios judiciales y jueces; como si la Policía Judicial estaría integrada por representantes de cada banda de delincuentes.

De altísima nocividad se vuelve la atribución otorgada en el Art.208 al Consejo de Participación Ciudadana, que le faculta, cuando en sentencia se determine apropiación indebida de recursos, a decomisar los bienes del patrimonio personal del sentenciado; sin distinguir el monto, con lo cual a un funcionario pillo le quitarían todo, hasta lo que no robo.

Por el art.213 los superintendentes serán nombrados de una terna que envía el presidente; lo que demuestra que no cambió la antigua maña de la vieja partidocracia, solo el nombre del inquilino de Carondelet. Observando como el régimen trata a sus aliados y a quienes proponen aspectos no ordenados desde presidencia, resulta altamente riesgoso otorgar tanto poder a un solo hombre.

Conociendo como actúan sus serviles, con esa Constitución, a nombre de la revolución ciudadana, se desatará una persecución a todo aquel que piense diferente. Miren como insultó a Acosta, ícono de la izquierda moderna, cuya lucha precedió, a la actual cantaleta revolucionaria. Nos cambiaron de 2 meses, a 2 años, para que el presidente solucione el caso de La Concordia, hasta ver si se hostigan, o se allanan al desarraigo. No estoy conforme.