Ciencia

Consejos para disfrutar de las comidas navideñas sin engordar

Si la ingesta es menor a lo común o actividad realizada es abundante, nuestro organismo tendrá un balance calórico en forma de pérdida  y con la consiguiente reducción de peso.

ESTADOS UNIDOS. Cada día nuestra sociedad es más consciente que para un correcto funcionamiento del organismo y de sus distintas estructuras, es necesaria y básica una correcta alimentación y actividad física regular.

Partiendo de la base que, necesitando nuestro organismo una cantidad de calorías diarias que llamaremos basales, hay que puntualizar que, a mayor ingesta calórica, la actividad para eliminar ese exceso de calorías debe de ser directamente proporcional, de lo contrario dichas calorías se almacenarán en nuestro organismo en forma de grasa.

Estas fechas, tan asociadas a comer copiosamente y al consumo de alimentos en grandes proporciones, provocan, además de la ya mencionada ganancia de peso, un sobreesfuerzo del aparato digestivo, que puede suponer secuelas tales como ardores, acidez, pesadez, hinchazón abdominal ,digestiones lentas y pesadas, y en algunos casos indigestión, que puede provocar diarreas, náuseas y vómitos, además, los nutrientes necesarios no llegan al organismo de forma adecuada, por lo que se produce un decaimiento, fatiga y cansancio de tal modo que el tono vital disminuye.

Se trata de un periodo en el que el estilo o hábito de vida es trastocado de cierto modo, ya que tendemos a comer en demasía, a abusar de alcohol, y debido a  la escasez de tiempo y al cambio de planes y rutinas, la actividad física parece que la dejamos para “cuando empiece el año”. Si no andamos con cautela, y siendo conscientes de las cantidades que ingerimos, podemos acabar la época navideña y comenzar el año con algún kilo de más que para nada beneficiará a nuestro organismo.

Una vez que hayamos organizado nuestra agenda de eventos, los días “libres” pasan a ser iguales de importantes que los señalados en rojo. En ellos, intentaremos que nuestra dieta alimenticia siga siendo lo más sana y equilibrada posible, teniendo como base las frutas, verduras, pescados, lácteos, huevos…

Nuestra actividad deportiva no debería de ser interrumpida, al menos tres veces a la semana. No rehuir de nuestro ritmo establecido. Aun así, simplemente bastaría con pasear una hora diaria a un ritmo moderado.

Una vez llegue el día de la comida, nuestro ritmo alimenticio no debe de ser modificado. Realizaremos las 5 comidas correspondientes (desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena). Hay que olvidar esa frase de “hoy no comeré apenas para por la noche hartarme”. De esta manera, nuestro organismo estará satisfecho y no abusaremos de manera descontrolada con los perjuicios que ello entraña. (Internet/ La Nación)