Opinión

Confundido en su propio laberinto.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

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La falta de experiencia en la vida pública, malas asesorías, un total desconocimiento de la acción política, falta de un sencillo y creíble plan de gobierno, están llevando al país a un descalabro total más temprano que tarde, con el altísimo riesgo de sacrificar la democracia.

Provocar un rompimiento total con la Señora Vicepresidente de la República, conociendo que momentáneamente mientras dure la campaña electoral sería su Constitucional reemplazo en el poder, sin cumplir esa condición legal, no tiene ninguna justificación válida y creíble que le permita buscar la reelección.

Podrá hacer más consultas, pero ninguna favorecerá sus intereses personales, por lo tanto, queda demostrado que los clanes de amigos, compañeros, subalternos y empleados dependientes, por ningún motivo, le podrán ayudar a buscar una inmediata reelección.

La única posible salida que le puede estar quedando es la renuncia del cargo para presentarse como candidato y que asuma internamente mientras dure el proceso electoral la Señora Verónica Abad, Vicepresidente Constitucional de la República, que fue escogida sin ninguna presión ni recomendación por el mismo, asumiendo ante todo el país la responsabilidad de su propio error.