Opinión

Conformes con su “suerte”

Jorge Gallardo Moscoso/Guayaquil.

Debería quedarse en lo anecdótico, nada más. Pero, no es así. Es lo real, lo cotidiano; es lo que sucede en América Latina. El sello de lo absurdo, impresentable e increíble, se remarca con denodado entusiasmo.

Un ex primer mandatario, prófugo de la justicia, sentenciado por ser jefe de una banda organizada para delinquir, es nombrado asesor de un gobierno de una nación centroamericana cuyo pueblo padece las “penas derramadas”, resultado del desgobierno permanente, de la aplicación de ideas políticas fracasadas, del alejamiento y desprecio por las experiencias del desarrollo y del bienestar.  Su jefe de Estado se asegura, ahora, de la asesoría de un ex gobernante que dejó a su país endeudado para esta vida y la otra, que despilfarró los más grandes ingresos económicos que recuerde la historia, que su círculo más cercano se enriqueció ilícitamente y con locura (unos, como él, están sentenciados y huidos; otros, encarcelados, enjuiciados e investigados).

Me resisto, con empecinamiento, en creer que estos pueblos están condenados a vivir así por siempre, que no tienen salida al camino de la prosperidad. Guardo la esperanza cierta de que sí aparecerá aquel (hombre o mujer) que, rodeado del equipo correcto, conduzca a cada país de éstos con sabiduría, creatividad y honorabilidad; de que allí sí es posible que funcione una legislatura integrada por ciudadanos dignos de ser reconocidos tales, en los que por sobre el interés político particular y el interés personal ponen los de la nación y los de sus pueblos; de que la independencia de poderes es un ejercicio real y, por lo mismo, imán que atrae la inversión, ofrece seguridad jurídica, genera gran confianza.

Hasta tanto, sin embargo, interpretando como una pésima señal la asesoría que ofrecerá el ex mandatario, podría concluirse que no es tan cierto de que estas cosas ocurren por deficiencias educativa y cultural, sino, porque a los gobernantes y a sus electores les agrada esta forma de vida de pobreza, de carencias, de desempleo, de corrupción, de delincuencia. ¿O no?