Opinión

CONFERENCIA “OLMEDO Y ROCAFUERTE. ESTADO FEDERAL CÁMARA DE COMERCIO DE GUAYAQUIL

 

Dr. Jorge Pino Vernaza/Guayaquil.

 

 

La obra tiene el propósito de que todas las personas, conozcan, especialmente los estudiantes, profesores universitarios y políticos en general, el sistema de gobierno federal, como el que propongo para el Ecuador, que va a unirnos, como unió a las 13 colonias diferentes cuando se independizó EEUU en 1776, con su Constitución Federal de 1787, que fue la primera en el mundo en adoptar ese sistema de “descentralización política, dando a cada unidad territorial todas las competencias, reteniendo el Estado Central únicamente lo relacionado a Seguridad con FFAAA, Relaciones Internacionales con Diplomacia. Una sola moneda. 

Considero que el Ecuador debe dividirse políticamente en 3 Regiones: Guayaquil, Quito y Cuenca, de acuerdo a lo dispuesto en los arts. 242, 243, 244, 245, 246 y siguientes de la Constitución vigente. Las 3 Regiones deben ser tomando en cuenta antecedentes históricos, a partir del 9 de Octubre y del 8 al 11 de Noviembre de 1820, cuando fue libre e independiente , acabó con el colonialismo español, y adquirió legitima soberanía la Provincia Libre de Guayaquil, que comprendía por el norte desde Cojimíes, esto es parte de lo que hoy conocemos como de la Provincia de Esmeraldas, y por el sur hasta Tumbes, la totalidad de las actuales provincias de la Costa: Manabí, Los Ríos, Guayas, Santa Elena, El Oro, parte de la provincia del Azuay , hasta Tumbes inclusive. En total, tomando los datos que trae Teodoro Wolf en su geografía, la superficie de Guayaquil del tiempo de los libertadores excedía de los 53.727 kilómetros cuadrados; es decir, era más grande que Suiza que sólo tiene 41.324 kilómetros. 

¿De qué manifestación nace la Ley? De la voluntad soberana del pueblo. ¿Qué es la soberanía? Art 1, inc. 2 de la Constitución: “La soberanía radica en el pueblo, cuya “voluntad” es el fundamento de la autoridad. Soberanía es el poder originario y supremo de la comunidad política. El poder se puede dividir territorialmente, como lo establece el art 242 de la Constitución, en regiones, provincias, cantones y parroquias. El objetivo de la división del poder es cumplir con el principio de efectividad del Estado y de sus instituciones. 

Antes de entrar en materia propiamente dicha, creo conveniente conversarles sobre los diversos métodos occidentales, para dividir el Poder Político entre los niveles gubernamentales, es posible agruparlos en tres categorías generales: sistemas confederativos, unitario centralista y, federal. Para entender que es Federalismo, conviene analizar primero lo que no es; es decir, en que forma difiere de los otros dos modelos de autoridad política dividida. 

Confederación: 

En una Confederación, el pueblo confiere Poder Político sobre determinados asuntos a los gobiernos de las partes componentes del sistema político. A su vez, dichos gobiernos, como grupo, delegan la autoridad sobre algunos de los asuntos en el gobierno central. En una Confederación, la variedad de poderes conferidos a los gobiernos de las partes componentes, es generalmente amplia y abarca todas aquellas actividades que, en el sentir del pueblo, deben quedar bajo el control público y no en el particular. En cambio, los poderes del gobierno central son limitados y se restringen únicamente a aquellos asuntos que, en opinión de las partes que lo forman deben ser manejados por la unidad de gobierno más grande y que abarque más geográficamente. 

Por ejemplo, de acuerdo con los Artículos de la Confederación Americana, las funciones del gobierno nacional se limitaban a cuestiones de guerra y paz, mientras que los gobiernos de los Estados ejercían una amplia autoridad sobre las actividades restantes, confiadas a las autoridades políticas. 

En una Confederación, el pueblo no confiere directamente autoridad política al gobierno central, de manera que éste no puede ejercer control legal directo sobre el pueblo. El gobierno central tiene que depender de los gobiernos de las partes que lo forman para imponer su autoridad. 

Es característica en una Confederación, el derecho que tiene un gobierno que forma parte de la Confederación de separarse voluntariamente de la unión si le parece que sus intereses no están siendo atendidos por los Estados restantes. Otra característica, es el requisito de que todas las partes componentes de la unión, consientan en cualquier cambio introducido en la división de poderes entre los dos niveles de gobierno. 

Gobiernos Unitarios Centralistas: 

El Dr. Rodrigo Borja, en su Enciclopedia de la Política, trata sobre estos temas y dice: “Centralismo: Es la tendencia hacia la centralización exagerada, indebida o inconveniente de la autoridad en la organización política y administrativa del Estado. En donde impera este sistema todo depende de la voluntad de una autoridad focal que concentra en sus manos la suma de atribuciones políticas y administrativas de la sociedad. Este sistema entrega a la autoridad central competencias exclusivas de gobierno y administración, en perjuicio de las demás magistraturas públicas. En él prevalece la fuerza centrípeta. Todo nace y muere en un punto central en el que se genera y del que parte a la autoridad. 

El sistema unitario centralista es diametralmente opuesto a una Confederación, como manera de dividir el poder político entre los niveles de gobierno. El pueblo confiere autoridad al gobierno central sobre todas las actividades de las partes, no obstante que a su vez delega autoridad sobre alguna de esas actividades en las partes 

componentes. Los poderes que conserva la unidad central son normalmente más amplios e importantes que los que confiere a las unidades políticas inferiores. Además, los gobiernos de las partes componentes pueden imponer sus disposiciones a las personas solo si lo autoriza para hacerlo el gobierno central. 

En la actualidad, la mayoría de las naciones del mundo tienen gobiernos unitarios. El Estado determina que funciones le serán encomendadas a los gobiernos locales (regiones, provincias, cantones) y decide si esas entidades políticas pueden crear sus propias dependencias. 

El Centralismo es la aberración que se produce por la absorción indebida de funciones y competencias que deberían corresponder a otros órganos y magistraturas del Estado. 

El Centralismo es un fenómeno muy viejo. Todas las monarquías orientales de la antigüedad; los imperios de occidente fueron centralistas. La dispersión feudal de la edad media, lo debilitó. Regresó con el absolutismo monárquico: el Estado soy yo. La Revolución Francesa trabajó por la descentralización como parte de su concepción de la libertad. Los totalitarismos de principios del siglo XX en sus versiones fascista y comunista volvieron a implantarlo. Esta es la historia del Centralismo. 

Las técnicas administrativas modernas aconsejan la descentralización por servicios. 

Estado Federal: 

Estado Federal, es el que se forma bajo los principios del Federalismo, o sea de la descentralización política. Su territorio está dividido en unidades autónomas que, sobre determinadas materias, se gobiernan por su propia Constitución, leyes y autoridades, y, sobre otras, están sometidas al ordenamiento jurídico central del Estado y al gobierno de la federación. Corresponde a la Constitución Federal la distribución de competencias entre ellos. Ella hace una distribución horizontal que comprende a los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Cada una de las unidades territoriales tiene su propio congreso, su poder ejecutivo y sus cortes de justicia, que se mueven dentro del marco de competencias señalado por la Constitución Federal”. 

“En esta forma de Estado coexisten un sistema jurídico central, válido para todo el territorio nacional, y subsistemas jurídicos que rigen en las unidades territoriales autónomas. De modo que se da allí una dispersión de los centros de poder, en contraste con la centralización de ellos que caracteriza al Estado unitario”. 

Además, en su misma Enciclopedia, página 391, sobre el Estado Federal, dice: “Hay dos maneras de realizar la distribución del poder en esta forma de Estado: la una es asignar al gobierno central un cúmulo de competencias básicas para mantener la unidad nacional en medio de la diversidad regional y dejar las competencias no asignadas a disposición de los gobiernos locales; y la otra es la contraria: entregar a los órganos descentralizados las facultades legislativas, ejecutivas y judiciales necesarias para su autogobierno y reservar a la federación las competencias residuales. El primer sistema fue adoptado por los Estados Unidos de América en su Constitución de 1787, que se convirtió en el primer Estado Federal de la historia, e imitado después por Suiza, Australia y otros Estados; y el segundo, por el Canadá. Los tratadistas estiman que con el primer sistema se robustece la autonomía de las unidades descentralizadas mientras que con el segundo se fortifica el poder central y se impulsa la dinámica centralizadora que en la práctica se observa en los Estados federales”. 

El Estado federal responde a circunstancias históricas, regionales, étnicas, religiosas, lingüísticas o económicas que aconsejan respetar la particularidad en el marco de la unidad. Puede surgir por la unión de Estados hasta entonces independientes, como los casos de la Unión Americana y Suiza, o como resultado de un cambio de organización política porque un Estado unitario se vuelve federal, como ocurrió con la Unión Soviética, México y otros países. Cuando acontece lo primero, se produce una verdadera fusión de Estados que da nacimiento a una entidad estatal nueva, integrada por el territorio y la población de los Estados que se unen. 

El Estado federal, en cierto modo, representa en cierta forma una doble división de poderes: la división clásica de Montesquieu a la que agrega la división en razón del territorio. La primera es una división en sentido horizontal, y la segunda, en sentido vertical. Pero ambas contribuyen a limitar el ejercicio de la autoridad pública y a prevenir los abusos del poder. 

Su estructura organizativa se refleja en el parlamento federal, que es un órgano integrado por dos Cámaras: la de Senadores, que son representantes corporativos de las unidades territoriales en que se descompone la unión, y la de Diputados, que representan a la población nacional en su conjunto. 

La función judicial responde también a esta forma de organización estatal, cada unidad territorial tiene su propio aparato de justicia, que conoce y resuelve en última instancia los casos suscitados en su jurisdicción, sin menoscabo de la Corte Suprema de Justicia que, entre otras funciones, tiene la de dirimir los conflictos de competencia de las unidades territoriales entre sí y la de ellas con el gobierno central, y la de ejercer el control de la Constitucionalidad de las leyes expedidas por los Parlamentos regionales, para mantener la integridad del ordenamiento jurídico federal. 

Sistema federal norteamericano: 

Surgió de la Convención Constitucional como un medio para evitar ya fuera la descentralización excesiva de los Artículos de la Confederación o el Centralismo exagerado del imperio británico. Entre los delegados se generó un desacuerdo fundamental en cuanto a las bases de la autoridad del gobierno: ¿seguirían siendo los Estados unidades soberanas (unidades territoriales), poseedoras de la autoridad máxima o debería el gobierno no representar a la población de todo el país? Por fortuna, el Acuerdo de Connecticut, que resolvió la controversia entre los Estados pequeños y los grandes con respecto a la representación en la legislatura nacional, resolvió también la cuestión de la soberanía. Como lo explicó Madison en The Federalist, el nuevo gobierno dependería: “…en parte de los Estados (unidades territoriales) y en parte del pueblo”. Según consta en el libro Democracia Americana de Richard Watson. 

Cuando usa la palabra Federalismo, el politólogo se refiere a un sistema en el cual el poder político está dividido entre el gobierno central de un país y los gobiernos de sus partes que lo constituyen, de manera que cada nivel es legalmente independiente del otro, dentro de su propia esfera de actividad. En el sistema norteamericano, ni el gobierno nacional ni el de un Estado individual dependen del otro como fuente de poder político. Lo mismo se puede decir de otras federaciones del mundo. 

En el sistema norteamericano tanto el Congreso como los Estados (unidades territoriales), intervienen en las enmiendas de la Constitución federal. Los Estados (unidades territoriales) no están en libertad de separarse voluntariamente de la unión, como pueden hacerlo las partes de una Confederación “…la Constitución, en todos 

sus artículos, buscan la Unión indestructible formada por Estados (unidades territoriales) indestructibles”. 

De acuerdo. Se le presenta la oportunidad este año 2020 al celebrar 200 años de independencia del cantón Guayaquil: 9 de octubre 1820; y, de la Provincia (incluía Guayas, Los Ríos, El Oro, Manabí y Santa Elena) 8 al 11 noviembre de 1820; recuperar la “Identidad regional” de cómo nacimos a la libertad hace 200 años: juntos, unidos, solidarios, como hermanos, como un todo. Ahora es necesario y conveniente, para consolidar fuerzas, incluir en “la Región del Sur Guayaquil” a algunas provincias, andina y oriental del Sur. 

De lo dicho se desprende que los representantes y responsables del poder público siempre deben tener en cuenta lo que José Joaquín de Olmedo dijera a don Vicente Rocafuerte, en la Convención de Ambato el 8 de agosto de 1835. 

“El poder público no es una propiedad 

que se adquiere, no es un fuero, 

no es un premio que la nación concede, 

es una carga honrosa y grave, 

es una confianza grande y terrible 

que lleva consigo grandes y terribles obligaciones. 

El ciudadano investido de poder 

no tiene más derecho ni más prerrogativas 

que las de tener mayores facultades para el bien, 

y la del ser el primero en marchar 

por la estrecha senda de las leyes, 

ni debe proponerse otra recompensa 

que la esperanza de merecer un día, 

por su moderación, por su constancia, 

por su cordial sumisión a las leyes 

el amor de sus ciudadanos y la gratitud de la patria”. 

SEGUNDA PARTE 

Recurro a la historia y veo que en octubre y noviembre de 1820 nació libre, independiente y soberana la llamada Provincia Libre de Guayaquil. Y sus ciudadanos tenían afinidad de cultura, costumbres, tradiciones, geografía e historia. Ya estaban separados y había terminado toda forma colonial. Entre el 8 y 11 de noviembre de 1820 se había reunido el Colegio Electoral o Asamblea Constituyente de la Provincia Libre de Guayaquil, y su Presidente, JJ Olmedo, y su Secretario, J Antepara firmaron la primera Constitución Política o Estatuto Jurídico, llamado Reglamento Provisorio, con disposiciones en derechos de libertad, igualdad, fraternidad, lealtad y generosidad, respetando la libre voluntad de su pueblo para continuar independientes o unirse a una de las asociaciones vecinas que se formaren. Proclamando entre otros derechos el de libertad de comercio. Principios y valores liberales federales, descentralización política y todas las competencias. Olmedo mostró talento y virtudes. 

Sin embargo, en Julio de 1822, el Libertador Bolívar con 3.000 soldados colombianos sometió a la fuerza a Guayaquil y a su provincia. Olmedo no aceptó la anexión, Bolívar no se disculpó ante la Junta de gobierno de Guayaquil, sino ante el genio de Olmedo, sobre su proceder conquistador, y colombianiza la otrora provincia libre de Guayaquil. Se forma la Gran Colombia y pasamos a ser el sur de Colombia, mientras le duró el mando a Bolívar. En el primer semestre de 1827 el Municipio de Guayaquil se reúne en Asamblea, desconoce la anexión a la Gran Colombia y declara a su gobierno federal, recordando el 9 de octubre y del 8 al 11 de noviembre de 1820. Son de grata recordación que la Asamblea designó como Intendente y Comandante General de Armas, a don Diego Noboa y al coronel Antonio Elizalde, respetivamente. Diciendo que el:

Departamento no solo se halla actualmente en actitud de elegir la forma de gobierno que más le convenga a su felicidad, sino que habiendo conseguido en el memorable 9 de octubre de 1820 su independencia y libertad por sus propios esfuerzos, se cree con más derecho que el imprescriptible que tienen los pueblos de formar una familia y constituirse removiendo los obstáculos que se le presenten, aunque sea resistiendo a la fuerza que los oprime. Hemos tenido a bien y necesario como remarcan los asambleístas, declararnos como desde luego nos declaramos por la forma de gobierno federal. Y resolvieron designar al mariscal La Mar, Jefe civil y militar. Se produjo un duelo epistolar entre La Mar y Flores, que desempeñaba para esa fecha las funciones de Jefe Superior del Distrito del sur. Flores acusaba a La Mar de ejercer una autoridad inconstitucional y de tratar de establecer con Guayaquil, Quito y Azuay un estado independiente. La Mar increpaba a Flores que venía a descargar su venganza, contra el pueblo porteño que luchaba por sus ideales. Vemos, nuevamente la libre y soberana voluntad política del pueblo de Guayaquil, de que tenga un sistema federal de gobierno. 

TERCERA PARTE 

En 1830 nació el Ecuador como Sur de Colombia, con una Constitución redactada por Olmedo, con Sistema de Gobierno Confederativo (con descentralización política), pero desde 1835 hasta la fecha, han transcurrido 185 años, desde que en la Patria existe el sistema unitario centralista, heredado de la Corona Española, colonial, seguido por Bolívar y Flores, con las intenciones y anhelos libertarios de Olmedo y Rocafuerte en 1820, del 9 de Octubre, Independencia de Guayaquil; y, del 8 al 11 de Noviembre, reunión del Colegio Electoral o Asamblea Constituyente y aprobación del Reglamento Provisorio o Primera Constitución de la Provincia Libre de Guayaquil, que entonces estaba constituida por: Guayas, Los Ríos, El Oro, Elena y Manabí, con la que se legitima su independencia, libertad y soberanía. 

Y en la Carta de Bolívar a Flores el 9 de noviembre de 1830 en que le dice: “advertiré a usted que Rocafuerte ha debido partir para ese país y que este hombre lleva las ideas más siniestras contra usted y contra todos mis amigos. Es capaz de todo y tiene los medios para ello. Es tan ideático… que se ha hecho furioso enemigo mío por los mismos delitos que usted ha cometido. Haberle hecho guerra a La Mar y no ser de Guayaquil… Es el Federalista más rabioso que se conoce en el mundo, anti militar encarnizado y algo de mato. Si ese caballero pone los pies en Guayaquil tendrá usted mucho que sufrir y lo demás, Dios lo sabe. Vendrá La Mar, Olmedo lo idolatra y lo ama más que a él…”. 

Y la Revolución del 6 de marzo de 1845 contra el militarismo extranjero, une a Rocafuerte con Olmedo, Roca y Noboa para derrocar los afanes dictatoriales de Flores, para formar un gobierno de personajes costeños, anti conservadores, anti dictatoriales, anti militaristas colombo venezolanos, pro ecuatorianos liberales pro descentralización política, principios federales, cambian el tricolor de la bandera por los mismos colores de octubre de 1820, pero en 3 cuarteles: dos blancos en los extremos, y un azul/celeste con 7 estrellas que representaban las 7 provincias. Lamentablemente Olmedo y Rocafuerte mueren en 1847 y queda trunco el anhelo del sistema federal de gobierno. Años más tarde las ideas e ideales regresan con Pedro Carbo. Olmedo y Rocafuerte, a quienes rindo homenaje, con el aporte de mi obra, con el fin de unir a los ecuatorianos todos, como se unieron las 13 Colonias que eran diferentes cuando se independizó Estados Unidos en 1776, con su Constitución Federal de 1787, que fue la primera en el mundo en adoptar ese sistema de descentralización política, dando a cada unidad territorial, todas las competencias, reteniendo el Estado Central únicamente lo relacionado a seguridad con Fuerzas Armadas; Relaciones Internacionales con Diplomacia; una sola moneda y comercio exterior. 

Como queda dicho recuerdo las normativas de la Constitución vigente sobre la división política, que contempla la unión de provincias, y cantones, para formar Regiones con características de la misma manera de vivir y progresar, mismas cultura, costumbres, tradiciones, geografía e historia. Por eso propongo la unificación de la otrora provincia libre de Guayaquil con las provincias serranas y amazónicas que voluntariamente y soberanamente decidan esa opción, con miras a una verdadera unidad regional, que produzca armonía en el trabajo para desarrollar progreso que genere riqueza, para felicidad de sus ciudadanos. Y que lo mismo suceda en las Regiones de Quito y Cuenca.

Sobre esas dos Regiones, les toca a sus ciudadanos expresar sus soberanas y libres voluntades al respecto. 

La verdad política no se encuentra completa en su texto constitucional sino en su régimen, es decir en la solución fáctica. 

Con la sencilla comparación de la diferencia de número de artículos que, sobre materia de Derecho Constitucional, tenemos algunos estados descendientes de España y de Bolívar, como de Estados Unidos de América, de tendencia anglosajona, país formado por inmigrantes europeos, y también hispanoamericanos. No cabe que haga ningún comentario al respecto (…) 

La Constitución de Estados Unidos contiene un preámbulo y 7 artículos. También incluye 27 enmiendas, de las cuales las 10 primeras se conocen como Carta de Derechos. 

La Constitución de Venezuela tiene 350 artículos. 

La Constitución de Colombia tiene 380 artículos. 

La Constitución de Ecuador tiene 444 artículos. 

En 2020 se cumplieron 200 años de la independencia de Guayaquil y de su Provincia libre y autónoma. Recién empieza a vivir la República, según mi criterio, seguiremos con la posta que nos dejaron Olmedo y Rocafuerte buscando el Sistema Federal de Gobierno con pesos y contrapesos en la división de poderes y diferentes niveles de Gobierno y autoridad para mejorar el ansiado bien común, para que haya libertad, igualdad, fraternidad, generosidad, solidaridad, principios y valores del cristianismo. 

Mi idea es que toda vez que el sistema unitario centralista es discriminatorio, totalitario, que lo han usado todos los dictadores totalitarios de izquierda y derecha, de todo el mundo, lo terminemos enseguida, por un sistema federal con descentralización política y total competencias, para desarrollarnos de acuerdo a nuestras costumbres, tradiciones, cultura, geografía e historia.  

regiones federadas: Guayaquil, Quito y Cuenca, en busca de mejor desarrollo, de progreso económico, jurídico y político, que den confianza y seguridad, haciendo atractiva la inversión extranjera. Cada Región libremente legislará, juzgará y será ejecutiva de sus negocios. Sin Cuenta Única del Tesoro, cada Región retendrá lo suyo, y decidirá como desarrolla su trabajo, en beneficio de su pueblo. 

Es mi criterio, que es obvio, que tanto el pensamiento político liberal Federal, de Olmedo y Rocafuerte, quienes buscaban descentralización política y asumir las competencias federales regionales, fue producto de los años en la política, en España, Londres, Lima, México, EE.UU., Cuba y Guayaquil y su Provincia, tanto de Olmedo como de Rocafuerte, los dos guayaquileños liberales, abandonaron sus primeras ideas de aceptar la monarquía constitucional. Fueron independentistas, federalistas hispanoamericanos. 

Concluyo, la única manera jurídico-política de terminar con el referido discrimen unitario centralista, se resuelve cambiando la organización política por la que el Estado unitario ecuatoriano se vuelva Federal, mediante descentralización política, asignando al Gobierno Central un cúmulo de competencias básicas para mantener la unidad nacional en medio de la diversidad regional y dejar el resto de las competencias no asignadas a disposición de los gobiernos locales. 

En mi opinión he demostrado de que tanto doctrinariamente como jurídicamente, el Estado Federal puede y debe ser el resultado de un cambio de organización política por el que un Estado unitario se convierte Federal. Así debe de ocurrir en el Ecuador, para que haya armonía y unidad entre ecuatorianos, respetando sus diferencias de costumbres culturales, sociológicas, económicas, geográficas, históricas, etcétera, de acuerdo a la soberana voluntad de cada pueblo, porque es la única manera de que exista unidad legítima. Por lo tanto, considero que las regiones de: Guayaquil, Quito y Cuenca, deberían tener sistemas de gobiernos federales. 

¡Debe morir el centralismo, para que la Patria viva! 

Esa es mi idea, el resumen, y la motivación de mi obra.