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CONAIE se atribuye legitimidad para imponer su agenda

Durante las últimas décadas, el movimiento indígena ha capitalizado la cultura de protesta y la victimización.

Han transcurrido once días desde que las bases de la Conaie salieron de sus territorios e iniciaron una movilización para exigir al Gobierno que responda a diez puntos. Sin diálogo a la vista, el desgaste de la dirigencia empieza a evidenciarse.

Freddy Lobato, comunicador y consultor político, explica que este deterioro se arrastra desde hace varios años, como consecuencia de una falta de propuestas que no logran aterrizar a la realidad.

Agrega que desde la década de los años 70, el discurso de la dirigencia se congeló en la cultura de la protesta y de la victimización. Por eso, hasta ahora no han logrado proponer al país nada que sea diferente.

Ha sido -señaló- el mismo Estado el encargado de crear normativas para su beneficio como, por ejemplo, destinar un presupuesto de la explotación petrolera, tanto a la Amazonía como las que se fomentan para las comunidades indígenas de la Sierra. También desde el Seguro Social Campesino, que se nutre con el aporte de todos los afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

Discurso desgastante
¿Por qué se mantiene desde la dirigencia una postura intransigente? Lobato agregó que esa posición es contraria a los principios de la Conaie, que se ha definido como defensora de los valores ancestrales y de la naturaleza. Actualmente, desde una postura extrema, la Conaie exige que no se incremente el precio de la gasolina, un combustible que generalmente no se usa en las comunidades. Esto ha producido un desgaste social en relación a la imagen de la protesta indígena.

El analista considera que en la organización debe haber una autocrítica y una nueva agenda política y económica sustentada en demandas sociales. Agrega que el movimiento debería asesorarse de economistas, generar nuevos contenidos y abrir una propuesta que pueda ser debatida por políticos y académicos

La legitimidad se gana
En su análisis, Lobato, sostiene que si el movimiento indígena quiere imponer una agenda, lo lógico es que recoja firmas, que se organice en un movimiento político, que lo presente en el Consejo Nacional Electoral (CNE) que inscriba su candidatura y que cuando haya una elección popular persuada al electorado de sus propuestas. Así, si gana, puede gobernar. Solo eso le daría la legitimidad que ahora quiere imponer por la fuerza.

Reclamos y violencia
La comunicadora María José Rodríguez, hizo referencia a una encuesta publicada por la firma Cedatos, que señala que seis de cada diez ecuatorianos están de acuerdo con los reclamos que están detrás de la movilización, pero el 30% de los entrevistados desaprueban el método (el paro).

Otro aspecto que lleva a rechazar la política de la Conaie es la violencia y las pretensiones de la organización de inmiscuirse en la vida del resto de la población. El movimiento se muestra muy seguro de que la población debe acatar el paro para que sea fuerte, pero esto no lo acepta el resto de la población.

“El pedido de la Conaie es legítimo, pero la forma es ilegítima. Que no haya un fin para generar diálogo es muy complicado, porque eso implica que estamos ante una visión muy autoritaria del movimiento indígena”, señaló Rodríguez.

Saudia Levoyer, docente universitaria, opinó: ¿Qué legitimidad van a tener si vienen y agreden en las ciudades? Su situación de exclusión y de pobreza es entendible y tiene que ser atendida, pero esto no solo es problema de este Gobierno, sino que se arrastra desde la historia de la República del Ecuador. “Si siguen violentos, lo único que están logrando es partir más al país. No tienen legitimidad porque lo que se impone no es válido”, expresó. (SC)

“Tener una posición racional”
Saudia Levoyer, docente universitaria, considera que la dirigencia indígena debería ponerse en una posición más racional, porque no es cuestión de pedir la salida del Presidente de la República porque detrás de esto existe una institucionalidad. Además, el hecho de que los ciudadanos, en una ciudad como Quito, no salgan a protestar para que las bases indígenas regresen a sus comunidades, tiene que ver con el miedo y la seguridad, pero tampoco eso les da derecho para que impongan su agenda.

“Ellos mismos se están autominando y autodestruyendo con esto, porque siempre fueron un movimiento que reivindicaba temas para el pueblo indígena. Lo que están haciendo ahora raya en la capacidad democrática de cualquier país, porque están pidiendo la salida de un Presidente en unas circunstancias bastante extrañas”, afirmó.

Exdirigentes hablan de condiciones para el diálogo
Los exdirigentes y fundadores de la Conaie, Luis Macas, Blanca Chancoso, Cristóbal Tapuy, Nina Pacari Gonzalo Guzmán, Ampam Karakrás, Luis Maldonado, Asencio Farinango, Manuel Castillo, María Andrade, Floresmilo Simbaña, Pedro León, Cristina Cucurí, Lauro Farinango y Carlos Amboya publicaron un comunicado en el que señalaron que para un diálogo con resultados concretos se requiere contemplar las siguientes condiciones mínimas:

1 El Gobierno debe generar condiciones que expresen la voluntad de diálogo, suspendiendo la represión y permitiendo el acceso a los espacios públicos usados por los pueblos indígenas.

2 Los 10 puntos deben ser tratados integralmente entre los cuales existen aspectos de inmediata respuesta por el poder E

3 El diálogo debe ser público y transmitido por los medios de comunicación, especialmente comunitarios.

4 Los acuerdos alcanzados en el proceso de diálogo deben reflejarse en decretos, acuerdos, leyes y con los recursos suficientes para su realización.

“Si siguen violentos, lo único que están logrando es partir más al país”, Saudia Levoyer, docente universitaria.

“Estamos ante una visión muy autoritaria del movimiento indígena”, María José Rodríguez, comunicadora.

 

 

 

Diario La Hora