Opinión

CON SABOR A MORALEJA: LOS ELEGIDOS

Bridget Gibbs Andrade

adonairey@hotmail.com

Para los que seguíamos de cerca los resultados que arrojaban varias encuestadoras durante la campaña electoral, quedamos “hecho cera” el día de las elecciones cuando el CNE –luego de un receso inexplicable de casi tres horas- empezó a transmitir el conteo de votos. El desenlace, una vez terminado el sufragio, no tuvo nada que ver con lo que reflejaron los sondeos en las semanas anteriores. Quito y Cuenca fueron unas de las ciudades que se llevaron inesperadas sorpresas en las alcaldías y prefecturas: Jorge Yunda y Paola Pavón en el norte del país y, en el sur, Pedro Palacios y Yaku Pérez, respectivamente. No cabe duda que el número desmesurado de candidatos aunado a la división de votos catapultó el triunfo de Yunda, el que suscitó un llanto y crujir de dientes entre la élite quiteña.

Hoy, zapateando de las iras, se recriminan el no haber prestado atención al llamado de Mauricio Pozo cuando, en su momento, vislumbrando lo que se venía, propuso dejar a un lado ambiciones personales creando una unidad entre los aspirantes a la alcaldía. Los sordos de conveniencia de lo que no quieren no se enteran…

Por otro lado, el triunfo del ídolo de Guamote, Delfín Quishpe, dejó boquiabierto a más de uno. Las malas lenguas dicen que ese asombro es pura envidia, ¿o es que no saben que Delfín va a construir una réplica de las Torres Gemelas?

En Guayaquil, un rostro sombrío y desencajado no pudo disimular su enorme decepción al ver al sillón de Olmedo alejarse de su vista para siempre. Luego, haciendo un esfuerzo sobrehumano para aparentar compostura, anunció que regresará a “lo suyo”, el periodismo. ¿Habrá algún medio de comunicación que sopese la idea de contratar a un individuo tramposo, camisetero y corrupto, dueño de una de las caballerizas más grandes del país adquirida con dinero ilícito durante su gestión al frente de la prefectura del Guayas, para que trabaje con ellos? Creo que va a correr la misma suerte de su “colega” Panchana, pasar de agache a que la justicia no le cache…

Y acá, en la morlaquía, Palacios y Pérez fueron la revelación del año. El primero, llegó a la alcaldía sin necesidad de caer en el juego sucio de acusar a sus rivales. Y, el segundo, llegó acompañado de su sonrisa, saxofón y bicicleta.