Opinión

CON SABOR A MORALEJA: DESDE EL BAJÍO

Bridget Gibbs Andrade

adonairey@hotmail.com

La región de El Bajío conformada por varios estados como Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Querétaro, se encuentra en la zona central de México. Fue cuna del movimiento independentista cuando el 16 de septiembre de 1810, en Dolores Hidalgo, un pequeño pueblo, el cura Miguel Hidalgo y sus compañeros se levantaron en armas contra el régimen virreinal lanzando el famoso “Grito de Dolores”. De ahí la expresión coloquial de celebrar el día del “grito”.

De todos los estados, Guanajuato es mi preferido. Su capital homónima posee un entramado de callejones que recorren las empinadas cuestas de su centro histórico decorado con casas de colores. Algunos de ellos son tan angostos que los balcones literalmente se besan entre una casa y otra. Por su arquitectura y sus calles, la UNESCO reconoció a la ciudad de Guanajuato como Patrimonio de la Humanidad. El Teatro Juárez, la Universidad de Guanajuato, el monumento al Pípila, las momias y otros sitios emblemáticos pueden ser recorridos en un solo día.

A una hora y media de viaje se encuentra uno de los más bellos lugares de México, San Miguel de Allende. Un pueblo que se ha quedado suspendido en el tiempo con sus calles y veredas empedradas, sus casas con portones altos de madera y cerrojos de fierro negro, fachadas pintadas con colores típicos como el azul añil, amarillo ocre, terracota y rosa mexicano. La catedral de estilo gótico guarda semejanza con la de la Sagrada Familia en Barcelona. Los portales que rodean el parque central dan sombra a los mariachis que salen durante los fines de semana para alegrar el ambiente con sus canciones, mientras en las bancas del parque la gente come deliciosas guacamayas: palanqueta rellena con chicharrón, aguacate, tomate picado y chile. Sus helados de agua o “nieves” hechos a base de fruta, son frescos y delicados. A San Miguel de Allende se lo podría describir como un pueblo con cierto aíre cosmopolita en donde una comunidad extranjera convive con las tradiciones del México de antaño.

Desde el Bajío les escribo y les recomiendo que al visitar México, no dejen de conocer estos lugares. Se van a enamorar, por lo menos, de uno de ellos. Y querrán regresar, porque una vez que los conozcan, su magia los envolverá y no los podrán olvidar…