Opinión

CON SABOR A MORALEJA: ADICCIÓN

Por: Bridget Gibbs Andrade

<adonairey@hotmail.com>

 

 

Mientras es común que en casi todo el mundo se introduzcan computadores y tablets dentro de las escuelas, en varios centros privados donde se educan los hijos de directivos de los gigantes informáticos como Google y Apple, en Palo Alto, California, no tienen una sola pantalla en los salones de clase hasta que llegan a la secundaria. Las paredes de las aulas están cubiertas por carteles hechos a mano por los propios alumnos, usan pizarras con tiza y borrador de fieltro y las tareas son entregadas a los profesores escritas a mano y no en computador. Los pioneros lo tuvieron muy claro desde el principio: Bill Gates y Steve Jobs determinaron limitar el uso de la tecnología a sus hijos. En el caso de Gates, no les dio teléfonos móviles a sus hijos hasta que cumplieron los catorce años de edad. Y Jobs, prohibió a los suyos usar el Ipad que él mismo creó.

Los que estudian el comportamiento humano concluyeron que lo que impulsa el aprendizaje y la creatividad son las emociones propias de los humanos, no de las máquinas. Los adultos que comprenden mejor las dos caras de la moneda tecnológica, recomiendan restringir el uso de las pantallas en la educación temprana por producir éstas resultados contraproducentes como un alto riesgo a la adicción. Investigaciones realizadas revelaron que un tiempo de exposición mayor ante una pantalla a los dos o tres años de edad, se asocia con retrasos en alcanzar hitos de desarrollo años después, sumado a problemas más graves como el insomnio, la depresión y el riesgo de suicidio.

Cuando la tecnología se generalizó y se les fue de la mano a los gurús, se juntaron en una iniciativa bautizada como “La verdad sobre la tecnología” para desarrollar un proyecto sobre la necesidad de introducir parámetros éticos en el diseño de herramientas digitales que usan a diario millones de personas, incluidos niños. No existía una conciencia sobre tener que lidiar con la ética, algo que sí sucede en el ámbito médico. El objetivo es que el usuario pase más tiempo en las aplicaciones obteniendo información, creando una mayor dependencia. Así como los troles revolucionarios que hackean cuentas en un intento frustrado por silenciar a la oposición. Y eso, estimados lectores, también es una adicción…