Opinión

CON SABOR A MORALEJA

Bridget Gibbs Andrade

Cuenca – Ecuador

adonairey@hotmail.com

APOCALIPSIS

El libro de Revelaciones conocido también como el Apocalipsis de San Juan es el último del Nuevo Testamento. Considerado por varios eruditos como la única obra de carácter exclusivamente profética contenida en la Biblia, revela un futuro oculto o desconocido como el día del juicio final o la terminación de los tiempos. En sentido figurado, un apocalipsis también puede relacionarse con un evento calamitoso, como la defunción de un partido político -con viudas incluidas y borregos agónicos- o con una terrible y desoladora expectativa, como la que pulula alrededor de los apasionados y exiguos correistas, al ver como se esfuma ante sus incrédulos ojos el poder acumulado durante diez años, que por culpa de la Consulta, les será arrebatado el próximo 4 de febrero.

Los cerriles seguidores del adalid venido a menos, empezaron a palpar su Apocalipsis con su reciente visita de médico. Una visita que en vez de animarles produjo un efecto adverso, les dejó con el semblante desencajado y un sabor amargo cuando comprobaron que los “somos muchos más” ahora son “muchos menos”… no llegan a la cuarta parte de lo que fueron. La convocatoria a la Consulta está produciendo un malestar inusual al que no estaban acostumbrados los que acostumbraban a mandar. Y se preguntan: ¿Qué será de nosotros, a qué nos vamos a dedicar? Una pregunta difícil de contestar, no quisiera ni por un minuto estar en su lugar…

Argumentar que deben defender los logros revolucionarios justo en el momento en que la corrupción está en su clímax no tiene sentido. Menos aun cuando el brazo derecho de Rafael está preso… No comprenden que las condiciones para atropellar la ley, para disponer de recursos públicos construyendo artilugios de apoyo ciudadano, ya no los tienen. La falsedad que funcionó durante una década está provocando serias averías que los fanáticos decadentes ni siquiera se han percatado.

El dinero ilimitado ya no existe, el poder de decisión cambió de rumbo -aparentemente- y para coronar, casi la totalidad de alcaldes del país (muchos de AP) se manifestaron en la Plaza Grande a favor de la Consulta. Y las mentes lúcidas siguen empecinadas en reivindicar los logros alcanzados…

Muchos coinciden en que a los borregos les llegó el Apocalipsis anticipado, otros, ya anunciado. Estas fueron las últimas palabras que pronunció “el Salvador” al salir del país: “Partimos Patria querida. No sé cuándo te vuelva a ver, y si me lo permitirán, solo sé que nadie te podrá arrancar de mi corazón”.  Le informamos al viajero que la Patria querida no tiene ningún interés en que regrese, ni nosotros en volver a verle…

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