Opinión

CON SABOR A MORALEJA

Bridget Gibbs Andrade/Cuenca

 

 

DOS CORTES, DOS FUNCIONES

 

La Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, emitió órdenes de arresto contra Netanyahu y su ministro de Defensa por supuestos crímenes de guerra en Gaza. También ordenó apresar a la cabeza de Hamas -considerado el autor intelectual del ataque a Israel- y sus dos manos derechas por los actos terroristas del 7 de octubre cuando los desalmados asesinaron a 1200 personas y tomaron a más de 240 rehenes.

Cuando los propios Estados no indagan dentro de su territorio los crímenes mencionados, la CPI entra en acción. Esta corte sólo investiga a individuos y actúa si son sospechosos de crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad.

Es improbable que los tribunales judíos inicien procesos penales contra Netanyahu o sus ministros debido a la guerra en curso. Además, el país de origen del acusado debe reconocer a la CPI, algo que Israel no hace, incluyendo a EE.UU., Rusia, India, China, Irán y casi todos los estados árabes. También se puede dar el caso de que el país donde se cometieron los crímenes sí reconozca a la CPI; como ocurre con el territorio palestino.

Si ninguna de las regiones afectadas abre una investigación, la ONU puede pedir a la CPI que inicie una indagación. Una orden de detención emitida por este tribunal es una alerta de que se toma en serio las acusaciones contra alguien para investigarlo. Dado que la CPI adolece de su propia policía para realizar arrestos, es improbable que los acusados sean juzgados en La Haya.

En cierto modo, una orden de captura restringiría la libertad de movimiento internacional de los inculpados; ya que todas las 124 partes firmantes de la corte están obligadas a detener a las personas buscadas si éstas entran en su territorio, para luego entregarlas al CPI. Tal es el caso de Putin. Desde que la CPI difundió una orden de apresamiento en su contra por el secuestro de niños ucranianos por parte de Rusia, sólo se traslada a países que no reconocen dicho tribunal.

No debemos confundir la investigación de la CPI, con la acusación de genocidio que han hecho algunos países contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), también con sede en La Haya, por las muertes en Gaza. Dos cortes y dos funciones: la CPI investiga a personas y emite órdenes de arresto; la CJI es responsable sólo de disputas entre Estados.

Si bien es cierto que las matanzas entre Palestina e Israel son evidentes, también es evidente que, si no fuera por el brutal atentado de Hamas, no existiría esta guerra. En este hecho aterrador deberían enfocarse las dos cortes.