Opinión

CON SABOR A MORALEJA

Bridget Gibbs Andrade

Cuenca – Ecuador

adonairey@hotmail.com

 LA REBELDÍA ES VIDA

Muchos de los grandes pensadores de la humanidad fueron rebeldes. Jesús, Sócrates, Buda, Martin L. King y Ghandi, fueron algunos ejemplos de líderes que se rebelaron ante las circunstancias que les tocó vivir. Si no lo hubieran hecho, la historia que conocemos se hubiera escrito de manera distinta. Estos personajes utilizaron su rebeldía creativamente, y gracias a ello, podemos beneficiarnos hoy de las tesis que defendieron. Las personas rebeldes son dueñas de un espíritu inquieto que les acompaña durante toda la vida. Suelen tener muchos seguidores, así como detractores.

Existen los rebeldes mayoritarios, se quejan siempre, son un problema para su entorno, pero sobre todo para ellos mismos. Los rebeldes comunes observan lo que no les agrada a su alrededor e intentan cambiarlo… se quedan en el intento. Los rebeldes verdaderos realizan una introspección para luego de su transformación, fomentar una actitud de cambio en los demás. A este grupo pertenecen los personajes mencionados, que fueron una excepción.

Sin duda alguna, creo que todos en determinadas etapas de nuestras vidas nos hemos declarado en rebeldía. En contra de la autoridad, de la sociedad, de la moda, de géneros musicales, de corrientes de pensamientos únicos y obtusos. Aunque no parezca, ser rebeldes nos ayuda a expandir nuestra mente a nuevas posibilidades, que de lo contrario no podríamos imaginar y menos experimentar.

Estoy del lado de los rebeldes verdaderos, de los que no temen un ostracismo por expresar, publicar o disertar sus ideas removiendo conciencias; de los que presionados por una sociedad chapada a la antigua, timorata e hipócrita, no se doblegan por calmar las aguas; de los que llevan impreso en sus frentes sinceridad, decencia y honestidad… Me identifico con la rebeldía innata, esa rebeldía que caracteriza a los que no comparten la misma mentalidad de una sociedad y, a pesar de no hacerlo, no se sienten fuera de lugar.

Me rebelo cuando policías son sobornados y lo aceptan con agrado; cuando jóvenes incultos  irrespetan a sus adultos; cuando madres abandonan a sus hijos, cuando un padre no es buen padre y cultiva muchos vicios. Me rebelo ante religiones impuestas por hombres, tantos ritos, tradiciones que inculcan sentimientos de culpa… culpables de qué, todos vinimos a equivocarnos y aprender…

Me rebelo cuando escasea la justicia y gobernantes dialogan con estulticia; cuando se niegan a colocar grilletes a los dueños de los mil billetes; cuando evaden juicios con argumentos manipulados, encubriendo sus actos con rostros falsos y emperifollados.

Mientras persista la injusticia, la rebeldía coexistirá con ella… y por supuesto, los rebeldes, que dan vida a la resistencia, también seguirán de pie…

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