Opinión

CON CABEZA FRÍA

Diego Martínez

diego.martinez@casagrande.edu.ec

 

 

La Vuelta a España comenzó sin el admirable Richard Carapaz. El ganador del Giro de Italia 2019 iba a ser uno de los 176 ciclistas que participarían en el evento, pero a última hora tuvo que ser reemplazado por el español José Joaquín Rojas. ¿El motivo? Una contusión en el hombro producto de una fuerte caída que tuvo en una carrera no oficial en Holanda, cuyo premio por participar fue de poco más de $22,000. Hasta allí, no hay problema. Las lesiones van y vienen en los deportistas. Sin embargo, el problema está en que Carapaz viajó sin autorización de Movistar Team: el equipo profesional ciclista que patrocina al ecuatoriano.

Richie, como cariñosamente se lo tildó luego de consagrarse campeón del Giro de Italia, era uno de los favoritos a ganar la Vuelta a España. Además, ya tenía un acuerdo para firmar con la marca británica Team Ineos, uno de los más grandes patrocinadores de ciclistas en la actualidad. De acuerdo con el portal italiano La Gazzetta dello Sport, el contrato que el ecuatoriano tendría en su nuevo equipo sería de $1,7 millones por temporada, más de diez veces más de lo que actualmente gana en Movistar Team (casi $170,000 por año).

Team Ineos, al ser una marca de prestigio, se maneja bajo estrictas normas de comportamiento. Asimismo, luego del incidente que dejó al ecuatoriano fuera de la Vuelta a España, el Director Deportivo de Movistar Team, Pablo Lastras, aseguró que Carapaz no le interesa porque “no ha demostrado fidelidad con su equipo”.
La decepción de los miembros del actual patrocinador de Carapaz quizá no sea la única consecuencia de su acción, sino también el hecho de que Team Ineos no oficialice su contratación y pierda una gran oportunidad de que su carrera en el ciclismo continúe en auge.