Opinión

Compras eficientes

Por Gerardo Maldonado Zeas/ Cuenca

 

Acordar con el FMI parecería un sacrilegio para muchos que no conocen el concepto de poner la casa en orden. El gastar de manera pensada y objetiva, es un ejercicio que demanda conocimiento con decisiones técnicas, y siempre tiene sacrificados; los más visibles en apariencia: el gasto social y la inversión pública, que deben ser gestionados luego de sortear el desorden, los sobreprecios y la mañosería.

Al presidente Lasso y al ministro de Finanzas, les han cuestionado, por su afán de ordenar las cuentas fiscales, siendo objetados por los ciudadanos esperanzados, por ejemplo, en alcanzar con oportunidad las medicinas que han hecho falta en la red pública de atención médica.

Respecto a este tema, el periodismo de investigación publicó hace poco tiempo “como los hospitales públicos y del IESS entre 2018 y 2021 compraron el mismo paracetamol inyectable de 100 ml y 50 ml con sobreprecio. El hospital Carlos Andrade Marín, por ejemplo, adquirió en $ 1,12; el Hospital Militar en $ 2,24; pero en el IESS de Manta compraron en 2021 en $ 7,73” datos corroborados en la página web del Sercop.

A esta fecha hay noticias halagadoras; sabemos de buena fuente que 155 tipos de fármacos fueron adquiridos a través de una subasta corporativa para los hospitales del IESS, la Policía, Fuerzas Armadas, y Ministerio de Salud Pública, en varias pujas en las cuales participaron 120 empresas, y ya no las dos o tres de siempre. Se conoce que el presupuesto referencial comenzó en 273 millones y terminó en 121 millones. Un ahorro para el Estado de 152 millones de dólares. Y ya empezó la distribución en las casas de salud, esperando que sea lo más diligente posible.

Respecto a esta gran noticia de las medicinas, debería hacerse un esfuerzo para que otros tipos de bienes y servicios sean adquiridos de manera corporativa, sin descuidar la calidad y los tiempos eficientes. En este espacio de opinión, he sido un crítico del sistema de compras públicas del Ecuador. Existen barbaridades en la ley que entorpecen la adquisición eficaz; trampas formales, generadoras de miedo en los funcionarios públicos, además observadas al milímetro por el ojo del gran hermano llamado Contraloría que juzga tarde mal y siempre, a los funcionarios honestos de la red pública del país. Urge reformas a la ley, creada en tiempos de la corrupción, para solventar los contratos de emergencia. El Sercop tiene bastante trabajo por hacer.