Economía

Compras de fin de año concentra el comercio en la Seis de Marzo

El tráfico es casi imposible en la tradicional calle por la venta de los monigotes que acaparar toda la vía. Caminar también es difícil.

GUAYAQUIL. El ruido es intenso, el calor sofocante, el tráfico vehicular un laberinto, especialmente en la noche. Los últimos días de cada año la vida de quienes residen a lo largo de la calle Seis de Marzo, desde Portete hasta Huancavilca, se transforma.

A las 19:00 del pasado martes  la actividad no cesaba, igual que anoche. Cientos de personas, en sus vehículos o a pie y con sus hijos, paseaban por la zona para observar a los años viejos, que se expenden desde hace más de una década en esta  zona, esto en medio de música bachata que se mezcla con las infantiles.

Pero esta calle no solo es aprovechada para exhibir los años viejos, sino también, por los comerciantes informales, quienes arman improvisados local de chuzos, bollos, maduro asado, mote con papa, pastelillos, papa rellena, canguil, cachitos, empanadas, helados, jugos, pizza, agua y más bocados. Gorras, gafas, sombreros, juguetes, peluches y relojes.

Unos tienden plásticos en el piso, otros arman carpas de lona o sombrillas para ubicar los productos que ofrecerán al público: prendas de vestir por $3, zapatos desde un dólar, abrigos y carteras entre $5 y $8 encuentran demanda en medio de puestos de comida que proliferan con la venta de años viejos.

Esta lista contiene una parte de la oferta que comerciantes informales, entre ellos mujeres con niños en brazos, con uno o varios pequeños, ofrecen, especialmente comida y frutas que se encuentran a lo largo de la Seis de Marzo.

“Aproveche el rico choclo de queso”, gritaba el hombre –de singular acento guayaco– mientras atendía a un comensal.

En la intersección con la calle Brasil, un vigilante con rostro adusto, quizás cansado de controlar el ya dificultoso movimiento automotor y de personas, apuraba con firmeza al conductor de  una camioneta, que detenía la marcha para saber el precio de un año viejo con la figura del hombre araña,  de Rafael Correa entre otros que se podían observar en la vereda.

Cerca de las 20:00, Mery Espinoza se quejaba de haber vendido solo ocho muñecos (el miércoles). Esto aseguraba es porque está ‘mal ubicada’, en Seis de Marzo y Huancavilca– por donde deambulaban pocas personas. (DO/La Nación)