Compasión Con mente y corazón abiertos, extiendo compasión y comprensión.
Autor desconocido.
Colaboración de Luis González Morla/ Santiago de Chile.
Cuando percibo que alguien atraviesa un momento difícil o enfrenta una pérdida, mi corazón responde con sensibilidad.
Una mano cercana y una actitud comprensiva pueden convertirse en una bendición que acompaña y sostiene en medio de esos desafíos.
Las palabras amables ofrecen consuelo, y una presencia atenta transmite calma.
El amor y el cuidado de Dios se manifiestan a través de actos compasivos.
Mi corazón se expande al escuchar con apertura las historias de otras personas y responder con empatía.
Al hacerlo, agradezco ser bendición para otros, y también recuerdo los momentos en que recibí compasión: el amor de Dios que llegó a mí a través de corazones atentos y manos generosas cuando más lo necesitaba.
Como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia. —Colosenses 3:12
