Ciencia

Cómo utilizar el móvil para no dañar los ojos

Visión borrosa, dolor de espalda, de cuello o de cabeza u ojos rojos son los síntomas más habituales

EE.UU. La fatiga ocular es la consecuencia más clara y perniciosa de todo ese tiempo que pasamos con la vista fija en una pantalla, y todos la hemos experimentado en un momento u otro. Si piensa que no, pregúntese si alguna vez ha sufrido visión borrosa, dolor de espalda, de cuello o de cabeza u ojos rojos después de pasar unas cuantas horas frente a la pantalla; son los síntomas más habituales.

La triste realidad es que, en la mayor parte de casos, nos resulta imposible mantenernos lejos de dichas pantallas debido a nuestro trabajo. Ya no se trata únicamente del ordenador, sino también de los smartphones o tablets. Por eso, conviene tener en cuenta las guías que la propia organización americana ha publicado para evitar la fatiga del ojo digital, y que tiene en cuenta las diversas pantallas a las que nuestro ojo puede mirar.

Cómo mirar un smartphone. Muchas de estas recomendaciones pueden ser también aplicadas a la pantalla del ordenador y marcan la diferencia entre unos ojos doloridos y unos sanos después de utilizar el teléfono móvil.

Tamaño de fuente adecuado. Los fabricantes saben que las fuentes de letra pequeña resultan más estilizadas a la hora de promocionar un teléfono móvil. Lo que menos les importa es el cuidado de la vista de los usuarios, ya que, por lo general, y sobre todo si el dispositivo es pequeño, una fuente de mayor tamaño suele cansar menos la vista.

El problema surge cuando acercamos el móvil a nuestra cara, lo que hace que los músculos del ojo trabajen más al volver a hacer foco. Adapta el tamaño a tus necesidades, aunque la apariencia de las páginas sea menos atractiva.

El móvil, por debajo del nivel del ojo. Al igual que ocurre con las pantallas del ordenador, el móvil debe ser observado por debajo de nuestra línea visual, bajando ligeramente el cuello y teniendo siempre en cuenta que el ángulo no debe superar los 35 grados. Tampoco debemos pasarnos y ponerlo tan bajo que nuestro cuello se encuentre forzado, como ocurre cuando lo consultamos por debajo de la mesa en un restaurante.

A una distancia prudencial. Cuando utilizamos el teléfono en la cama, solemos pegarlo a la cara. Otras veces, lo apartamos demasiado, como cuando lo miramos de soslayo. Debemos mantener el móvil a una distancia prudencial, ni muy cerca ni muy lejos.

Ajusta el brillo, el contaste y la resolución. ¿La pantalla del móvil te da dolor de cabeza? Quizá la clave simplemente se encuentre en aumentar o reducir el brillo (y, de paso, ahorrar batería), aumentar el contraste y ampliar la resolución. Si nunca has revisado dichos ajustes, quizá este sea un buen momento.

Recuerden que si duele la cabeza después de pasar un rato en el ordenador, es posible que estés haciendo algo mal. (Internet/ La Nación)