Ciencia

Cómo una escultura envenenó poco a poco a su creadora

«Estaba desahuciada, mi cuerpo estaba tan débil que pensé ‘solo quiero terminar la obra antes de morir'».

Gillian Genser es una escultora de Toronto, Canadá, que llevaba años combatiendo graves síntomas de lo que estimaba era una enfermedad autoinmune.

Pero nunca se había sentido tan mal como cuando empezó a trabajar en una escultura que representaría a Adán, el «primer hombre».

«Me sentaba frente a la pieza y pensaba: ‘mi vida ha terminado'», dijo a la BBC. Aún así, estaba determinada a completar la escultura, que luego se enteraría que era lo que la estaba matando.

El complejo arte de Genser incorpora una variedad de materiales naturales como conchas, corales, huesos, cuernos y calaveras de animales que recopila de fuentes éticas.

BBC