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CÓMO SOBRELLEVAR LA PRIMERA NAVIDAD TRAS EL DIVORCIO

La tristeza y melancolía se pueden profundizar. Cuando hay hijos se deben llegar a acuerdos y ser resilientes.

La Navidad es la época en la que la familia se reúne para compartir. Pero, en ocasiones, las fiestas pue-den ser un momento tenso y emocional, especialmente para las parejas que acaban de divorciarse. Después de todo, la televisión y la Internet están llenos de mensajes sobre la importancia de la unión familiar y las tradiciones en estos días.

Los psicólogos coinciden en que no es sencillo, pues nadie espera separarse y pasar las fiestas en soledad. La tristeza y la melancolía serán, inevitablemente, parte de estas fechas. Cuando hay hijos, estos sentimientos de nostalgia se ahondan. Atravesar esta temporada puede parecer un reto imposible.

En la parte personal, es difícil asumir las múltiples emociones que surgen. La tristeza, el enojo, la decepción, la nostalgia. En las cenas navideñas no faltarán las preguntas incómodas: ¿qué pasó?, ¿por qué se separaron? Para la terapeuta familiar Nicole Vásquez, es importante prepararse, pues es casi inevitable cruzarse con este tipo de comentarios en algún punto de las varias reuniones sociales.

“Si el divorcio es muy reciente, es probable que las personas todavía no hayan podido superar la tristeza y el dolor”, dice la especialista. Es normal y comprensible que los hombres y mujeres estén más sensibles y menos interesados en socializar. Por eso es recomendable no presionar para obtener este tipo de respuestas.

En estos períodos es importante que las familias sean un apoyo y no un peso adicional. Hay que evitar juzgar y cuestionar las decisiones.

Carmen Ortiz, de 32 años, se divorció de su esposo en noviembre del 2017, tras cinco años de matrimonio. Después de seis meses de separaciones y reconciliaciones, decidieron terminar con la unión. Ella se quedó en la casa donde vivía con sus hijas y su exesposo se mudó a un departamento.

Una de las primeras dificultades que enfrentó fueron los preparativos para Navidad. “Antes hacíamos todo juntos. Comprábamos los regalos, decorábamos la casa, organizábamos las reuniones…”, cuenta Ortiz.

Según Vásquez, es usual que los padres separados busquen mantener el mismo ambiente que existía cuando estaban casados. Carmen quería continuar con las tradiciones como eran cuando su familia estaba unida. Pero tratar de mantener las cosas como antes puede ser un error, dice la psicóloga. La situación es distinta.

Los padres buscan que sus pequeños no se sientan afectados, pues los divorcios también tienen una carga emocional significativa para ellos. “A veces pueden tratar de tener una celebración en conjunto pero, si la relación terminó mal, puede ser mucho peor”, agrega la especialista.

Lo mejor para tratar el tema de los niños es llegar a acuerdos. Si no se puede pasar la Nochebuena, la Navidad, el 31 de diciembre y el 1 de enero juntos, hay que dividir y respetar los tiempos. Eso sí, siempre pensando en el bienestar de los chicos y en sus intereses. “No se puede obligar a los niños a estar en un lugar donde se sienten incómodos”, apunta. Pero tampoco se puede presionarlos para que no pasen tiempo con el otro papá o mamá.

También recomienda evitar usar esta época para lastimar al ex. “Eso solamente trae consecuencias para los hijos y eventualmente lo único que conseguimos es alejarlos de nosotros”, dice. Lo mejor es que se sientan amados y cuidados por ambos progenitores.

El padre de las hijas de Carmen salió del país, por lo que no tuvo que negociar el tiempo de las celebraciones. Este 2018 será el primer año que deba pasar Navidad sin sus pequeñas y esto le genera ansiedad.

En terapia le recomendaron viajar o buscar un espacio en el que se sienta segura y cómoda. “Es un momento para la resiliencia”, dice Vásquez. Las reuniones familiares con un círculo íntimo de personas pueden ayudar a sostener a la persona en momentos de tristeza.

Por: Revista Familia