Ciencia

Cómo pasar un día de playa saludable

Según los expertos, los riesgos que conlleva la playa, el sol y las actividades al aire libre pueden transformarse en beneficios si se siguen los consejos adecuados

ESPAÑA. El cuerpo necesita bañarse por dentro tanto o más que por fuera. La importancia de una buena hidratación no se limita únicamente a los meses estivales, pero sí es una época en la que se suda más y es necesario equilibrar los niveles de líquido en el cuerpo. Lo mejor para hidratarse es el agua, y la cantidad adecuada para una jornada de calor intenso es de dos o tres litros repartidos a lo largo del día.

El zumo, los refrescos, los batidos o las infusiones también sirven para mitigar la sed y cumplir con el ritual de la buena hidratación. Si además se practica ejercicio físico, conviene tomar bebidas isotónicas para reponer las sales que se pierden al sudar.

En cuanto a la alimentación, se debe seguir una dieta rica en antioxidantes -frutas y verduras-, que potencian la función protectora de las células de la melanina y «evitan que los rayos ultravioleta las maten», según explica el nutricionista Félix Ruiloba.

La conservación de los alimentos en un lugar fresco es imprescindible para que el estómago no sufra y podamos dar fin a nuestras vacaciones con la salud renovada. Así que la nevera debería convertirse en un complemento playero más. «Debido a las altas temperaturas de la playa, conviene evitar alimentos que contengan huevo o mayonesa» y «hacer siempre un buen desayuno» ya que con el estómago vacío aumenta el riesgo de sufrir mareos.

Es habitual llegar a la playa, extender la esterilla y la toalla y tumbarse durante un largo tiempo para conseguir el ansiado bronceado. Sin embargo, es mucho más saludable tomar el sol mientras estamos en movimiento o incluso bañándonos, ya que el contraste del calor con el agua fría tiene efectos terapéuticos y favorece -entre otras cosas- la buena circulación evitando la aparición de varices.

No es recomendable permanecer inmóvil al sol durante más de 15 minutos seguidos. Aún así, no debemos olvidar que el mar refleja la luz solar y es más fácil sufrir quemaduras a pesar de la ausencia de sensación de calor. De la misma forma, conviene evitar los paseos por la orilla en las horas centrales del día.

Estos animales poseen unas células llamadas cnidocistos que actúan como una especie de «microjeringas» e inyectan sustancias tóxicas, las cuales utilizan para alimentarse y defenderse.

Aunque son dolorosas no tienen por qué revestir complicaciones. Esther Martín, recomienda «no frotar la zona afectada, retirar -con protección- si quedase algún resto del animal y aplicar hielo evitando el contacto directo con la piel». Existen remedios caseros que alivian el malestar, como «aplicar vinagre o amoniaco mezclado con agua del mar al 50 por ciento», asegura.

Para muchos, el descanso también va asociado con el deporte, ya que al fin y al cabo se trata de otra forma de liberar la tensión acumulada. La playa es un buen lugar para practicarlo de forma saludable, pero lejos de la polución urbana también conviene seguir unas pautas para que el beneficio no se vuelva en contra. (Internet/ La Nación)