Opinión

Cómo ganar el respeto de nuestros hijos.

Por: Lucy Angélica García/ Portoviejo

“Instruye al niño en su camino, Y aún cuando fuere viejo no se apartará de él. ” Proverbios: 22.6

Abordar este tema me recuerda como era mi padre, y cuáles eran las herramientas que utilizaba para educar y para tener el respeto de sus once hijos, un número bastante significativo a quienes educar en un marco de tolerancia, amor y consideración.

La investigación ha demostrado que, al igual que los adultos, los niños respetan a quienes los tratan con consideración. Incluso cuando se hace necesario castigar con una medida disciplinaria, ésta puede ser aplicada con respeto.

No hay necesidad de humillar al niño, o de abusar del poder porque ha cometido una falta. Cuando el niño está acostumbrado a ser habitualmente tratado con consideración, él o ella aprenderán cómo respetar a los demás y de qué manera devolver el respeto a sus padres. Debemos tener presente que el respeto es algo que nos tenemos que ganar, no es una actitud que le podemos exigir a los demás.

La consideración se extiende a todos los aspectos de la vida del niño, como puede ser no abrir su correspondencia, o golpear la puerta antes de entrar a su habitación, no escuchar las conversaciones y peor aún involucrarse en ella. Recuerdo que cuando llegaba visita, todos estábamos presente para recibirlos, pero una mirada de mi padre bastaba para ir uno a uno, desapareciendo discretamente.

El niño que es tratado con consideración tiene una buena autoestima que le ayuda a actuar positivamente en todas las áreas de su vida; y, lo que es aún más importante, le permitirá comprender y apreciar lo que es el respeto de modo que, a su vez, estará en condiciones de brindarlo.

Es importante tener en cuenta que, en la educación de los hijos, la armonía de la pareja cuenta muchísimo, si no se respeta el principio de autoridad y esto es algo que deben acordar, papá y mamá.

Por mi experiencia como madre he aprendido que por sobre todas las circunstancias el mayor ingrediente involucrado es el amor. Es importante cómo les decimos, pedimos, u ordenamos algo. Nuestros hijos nos observan y en algunas de las veces nos dicen en qué andamos mal con respecto a ellos y nos corrigen y es así como aprendemos de ellos. Es verdad que el respeto nos lo ganamos de acuerdo a cómo les tratemos, respetarlos como únicos y valiosos aplicando la regla de oro: No hagamos a otros lo que no deseamos que nos hagan a nosotros. Los hijos son el más hermoso tesoro dado a los padres, de tal manera que vale la pena tomar mano de todas las herramientas necesarias para hacer de ellos, hombres y mujeres de bien.