Ciencia

Cómo el ruido afecta nuestra salud

El estar en constante contacto con ruidos de todo tipo provoca que el cuerpo esté más alerta, por lo cual, los niveles de estrés se incrementan.

DINAMARCA. Las personas que viven en la ciudad están expuestos constantemente a ruidos, la mayoría de ellos, molestos y muy altos. ¿Sabías que eso puede causar problemas a nivel mental, psicológico y físico? Entérate cómo el ruido afecta nuestra salud en el siguiente artículo.

Las bocinas de los coches, la música alta, las alarmas, las construcciones, los timbres, los silbidos… Todo esto forma parte del ambiente de las ciudades y lo peor de todo es que nos estamos acostumbrando a ello.

Son varias las investigaciones que están descubriendo cosas más que interesantes sobre nuestra relación cotidiana con los ruidos. La contaminación acústica, común en las grandes metrópolis, no solo eleva los niveles de estrés, sino que también puede producir enfermedades cardiovasculares, subir la presión arterial y provocar depresión o fatiga crónica.

La mayoría de las personas en todo el mundo convive con los ruidos y cada vez parece que nos molestan menos o que no nos damos cuenta de ellos. Según los médicos, el corazón escucha lo que a veces los oídos no. La exposición prolongada a ruidos mayores a 65 decibeles o decibelios (que sería lo normal por ejemplo en una oficina o tienda), así como el contacto diario con sonidos de mayor intensidad (bocinas, motores, alarmas) desencadenan problemas en nuestro sistema cardíaco. El organismo genera una respuesta hormonal, nerviosa o de intento de fuga cuando escucha un sonido muy alto, y por eso nos sobresaltamos.

Además, se ha comprobado que aumenta la tensión arterial y los niveles de estrés, incrementan la viscosidad de la sangre, sube la cantidad de grasas, lípidos y electrolitos en el cuerpo… Todos ellos factores de riesgo cardiovasculares muy graves.

Según la Organización Mundial de la Salud, el ruido del tráfico está relacionado con varias enfermedades como puede ser angina de pecho o infarto agudo de miocardio. También existe una relación con la hipertensión.

Se ha descubierto que escuchar ruidos fuertes por la noche causa más problemas que cuando son diurnos ya que, además de todas las consecuencias dichas anteriormente, provoca alteraciones en el sueño, como el insomnio.

Estudios llevados a cabo en el Instituto de Epidemiología de Copenhague (Dinamarca) indican que por cada 10 decibeles (dB) de aumento de los ruidos, el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares aumenta en un 14% en las personas mayores a 65 años. Esto se empieza a contar a partir de los 65 decibeles, que sería la “normalidad”.

El estar en constante contacto con ruidos de todo tipo provoca que el cuerpo esté más alerta, por lo cual, los niveles de estrés se incrementan. Esto trae aparejado un aumento en las hormonas cortisol y adrenalina y alteraciones en los sistemas inmune, cardiovascular y endócrino. Se han detectado muchos casos en los que el ruido reduce las defensas de nuestro organismo y nos hace más susceptibles a las bacterias y virus, por lo cual, nos enfermamos con facilidad y varias veces al año. (Internet/ La Nación)