Internacional

Colonos israelíes aprovechan la ola de violencia para pedir más colonización

JERUSALÉN.  El movimiento colono israelí aprovecha la oleada de violencia y disturbios para avanzar en su proyecto colonial y exigir dos medidas: mano dura contra los “terroristas” y aumentar la construcción para judíos en los territorios palestinos ocupados.

Desde el asesinato de dos colonos en el norte de Cisjordania el pasado 1 de octubre, un matrimonio tiroteado cuando viajaba con sus cuatro hijos entre los asentamientos de Itamar y Elon Moreh, parte del movimiento colono mantiene tiendas de protesta ante la residencia del primer ministro, Benjamín Netanyahu, por las que a diario pasan políticos, ministros y personas para mostrar su apoyo.

Sus exigencias son claras: más seguridad y más construcción como respuesta al aumento de la violencia, los disturbios y los ataques palestinos a israelíes en los últimos doce días.

“Estamos aquí porque creemos que estamos en el principio de la tercera intifada, y si Israel toma los pasos que tomó hace trece años para parar la última, podrá parar esta antes de que estalle”, declaró a Efe Yossi Dagan, iniciador de la protesta y representante de las colonias judías en el Consejo de Samaria (junto con Judea, nombres bíblicos para Cisjordania).

“Esperamos que el Gobierno luche contra el terrorismo como harían los de España, Alemania o Italia si estuviesen asesinando a su gente en el centro de sus capitales. Israel tiene que acabar con el corazón del terrorismo”, exige.

Para ello, tiene una solución clara: “Si el objetivo del terrorismo es frenar la expansión de la construcción en las comunidades de Judea y Samaria, entonces la respuesta tiene que ser la contraria: continuar la construcción”.

Según él, los hechos demuestran que “cuando Israel construye no hay terrorismo y, cuando deja de construir, hay terrorismo”.

Su visión discrepa de la de la Unión Europea, EEUU y la comunidad internacional en general, que continuamente condenan la expansión de las colonias en territorio palestino y denuncian que suponen “un obstáculo para la paz” y para negociaciones que busquen soluciones.

Como muchos otros de la derecha y la extrema derecha israelí, este líder colono cree que el derecho a construir en Cisjordania procede “de las leyes y de la Biblia”.

“Si observamos la Biblia, la conexión del pueblo judío con esta tierra es muy importante, incluso aparece así en el Corán”, dice Dagan, quien añade que “en la Biblia se menciona cientos de veces Jerusalén como capital del pueblo judío, pero en el Corán ni siquiera aparece” el nombre de la ciudad.

De opinión similar es Aviela Deitch, residente de la colonia judía de Migrón, al norte de Jerusalén, quien cree que “el Gobierno debe seguir construyendo” en los territorios ocupados, aunque en su opinión no se trata de una cuestión de seguridad sino simplemente de “solucionar un problema de encontrar un lugar dónde vivir y dónde establecer una familia”.

Aliza Herbest, también colona, residente en el asentamiento de Ofra, asegura que confía en el Gobierno israelí y en el Ejercito, aunque asegura a Efe: “En este momento, en ningún lugar del mundo estamos seguros”.

Respecto a la ampliación de las colonias, considera que “es necesario seguir construyendo. Israel debe buscar su bienestar sin importar lo que al resto del mundo y a los árabes les moleste”.

“Tenemos derecho a vivir y buscar nuestro bienestar aquí”, afirma.

Otro residente en un asentamiento, que se identifica únicamente como David, opina que “la única solución al conflicto es seguir construyendo en toda la tierra de Israel”, que en su opinión incluye todo el territorio desde el mar Mediterráneo hasta el río Jordán.

Si bien la mayoría de entrevistados aseguran no tener miedo, saben que sus comunidades son uno de los objetivos en esta oleada de violencia, que ha acabado con la vida de cuatro colonos israelíes desde que empezó el mes, mientras que más de una veintena de ciudadanos han resultado heridos.

Del lado palestino, han muerto 26 jóvenes y más de un millar han sido heridos, ocho de ellos supuestos atacantes y la mayoría del resto en las protestas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad israelíes que se han registrado en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este.

Mañana por la tarde, la comunidad colona se manifestará en Jerusalén, frente a la vivienda del jefe del Gobierno, para exigir seguridad, el fin de la oleada de violencia y nuevos bríos para el proyecto colonizador. (EFE/La Nación)