Opinión

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Antonio Aguirre Medina

antonioxaguirre@lanacion.com.ec

El derrumbe ocurrido la semana pasada lleva a pensar como el Imperio Chino con su compañía Sinohydro trata a los obreros ecuatorianos, que a manera de esclavos, trabajan en esa impresionante obra.

El Canciller de la República  en sus continuos viajes al exterior como muchacho bronquero malcriado anda buscando camorra con todo el mundo. Ejemplos: El Imperio Yanqui, el Canciller de Italia y el Congreso de Alemania, siempre invocando la Soberanía Nacional.

Las denuncias presentadas por los obreros de la construcción de la central hidroeléctrica demuestran plenamente la explotación al obrero ecuatoriano que se queja de: problemas de alimentación, salud, sueldos bajos, deficiencias contractuales y seguridad, exigiendo los obreros que se respeten las normas del Código de Trabajo y la Constitución, para que le ofrezcan mayores garantías laborales y seguridad.

Nuestro Canciller viajero debería dirigirse a su colega del Imperio Chino, para que respete en nuestro país la soberanía y el buen trato a nuestros obreros ecuatorianos.

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