Opinión

Clases amenas en vacaciones

El año escolar que está terminando fue accidentado: por diversas causas, entre ellas los grandes apagones, se perdieron demasiados días de clase y la experiencia educativa resultó intermitente.

Además, con frecuencia encontramos reportes acerca de estudiantes que, aun con las escuelas abiertas, acumularon inasistencias por problemas sociales que afectaron a sus hogares; por ejemplo, falta de agua, carencia de transporte asequible o escasez de comida.

En razón de ello, conviene pensar este año en programas vacacionales que permitan reforzar la formación estudiantil a la vez que ofrezcan actividades recreacionales sanas.

Se cuenta con todo el mes de agosto y la mitad de septiembre, lo que posibilita tomar al menos tres o cuatro semanas por plantel para iniciativas de este tipo. Ya existe la experiencia de años anteriores en proyectos de recreación, que podría enriquecerse con lo propiamente didáctico.

Al menos matemáticas y castellano deberían integrar este esfuerzo, complementadas con otras áreas de acuerdo a cada situación local.

De esta manera, el alumnado de primaria y media de las instituciones oficiales y subvencionadas tendría la posibilidad de asistir a su plantel diariamente durante esas tres o cuatro semanas, recibir un buen desayuno, mejorar su preparación académica y disfrutar también de algunas horas de juegos, deporte o talleres creativos. Sería deseable poder culminar con un almuerzo, sobre todo para el caso de comunidades más perjudicadas por la crisis.

Vale realmente la pena recabar recursos y personal para esta iniciativa socio-pedagógica. Estimo que puede involucrarse a los propios docentes en ejercicio, ofreciéndoles un bono especial por estos servicios.

También pueden ser utilizados planes como Chamba Mayor y Chamba Juvenil. En el primer caso, convocando a educadoras y educadores jubilados. Y en el caso del Juvenil, involucrando a docentes recién graduados y estudiantes avanzados de la carrera docente.

El Ministerio de Educación puede preparar lineamientos prácticos que apoyen el trabajo de las y los docentes, y de hecho ya cuenta con materiales didácticos que es posible utilizar. Sería importante, para estas vacaciones potenciadas, que el esfuerzo se adaptara a las necesidades de cada escuela.