Ciencia

Cítricos, aliados en invierno

Los cítricos, además de ser una fuente inagotable de vitamina C, son unos extraordinarios antioxidantes.

ESPAÑA. Que cada estación del año tenga sus propios alimentos no es una coincidencia. La naturaleza pone a nuestro alcance las vitaminas y minerales que el cuerpo necesita para estar sanos en cada época del año.

En otoño e invierno los cítricos naranjas, mandarinas, limones, pomelos y lima  son las frutas más demandadas, ya que contienen las dosis de vitamina C  o ácido ascórbico  que nuestro organismo necesita para evitar y combatir los resfriados e infecciones. Un buen vaso de pomelo o naranja cada mañana nos ayudará a defendernos contra los catarros tan típicos de estas fechas y evitará que nuestras heridas se infecten.

Aunque los cítricos no son las frutas que aportan más cantidad de vitamina C superados por el kiwi y el fresón  resultan ser un alimento muy interesante por su poder antioxidante, capaz de retrasar el envejecimiento celular y prevenir un buen número de enfermedades del aparato respiratorio.

 Asimismo, inciden positivamente en el metabolismo del colesterol y previenen muchas enfermedades de la piel.

Otro de los beneficios del consumo de cítricos es su cantidad de fibra, excelente para la actividad intestinal y favorecedora de la digestión.

No es ningún secreto que la vitamina C participa en muchos procesos vitales para el buen desarrollo de distintas funciones corporales, tales como: el desarrollo de dientes, encías y huesos; la absorción del hierro; el crecimiento y reparación del tejido; la producción del colágeno; la metabolización de grasas; cicatrización de las heridas; y que ayuda a reducir la duración e intensidad de las enfermedades del frío.

Esto no significa que su ingesta debe ser indiscriminada. Se recomienda una dosis diaria de vitamina C de 60 miligramos para los adultos  que no significa otra cosa que una naranja, dos mandarinas o un poco más de medio vaso de zumo de frutas cítricas  y de entre 50 a 60 mg para los niños.

Entre los que necesitan más vitamina C se incluyen a las mujeres embarazadas 80 mg, amamantando  85 mg y los fumadores  por lo menos 100 mg. ¿Qué ocurre si falta? Su deficiencia severa podría provocar escorbuto, enfermedad prácticamente erradicada en la actualidad en los países desarrollados. (Internet/ La Nación)