Economía

Cinco riesgos a corto plazo para la economía de Ecuador

Un colapso del IESS, el estancamiento de la economía, el desempleo, las actividades ilícitas y la desigualdad digital son los peligros que ve el Foro Económico Mundial en el país.

El Foro Económico Mundial publicó su informe anual sobre riesgos globales. El documento alerta sobre las mayores amenazas que enfrenta el mundo en los próximos años.

Algunos de ellos son endeudamiento de los países, desigualdades sociales y deterioro de la salud mental.

En el caso de Ecuador hay cinco riesgos en el corto plazo, es decir entre 2022 y 2023, que preocupan a líderes académicos, empresariales, sociales y políticos.

Estos son: El colapso o la falta de un sistema de seguridad social, que en el país está a cargo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Estancamiento económico prolongado.

Crisis de empleo.

Proliferación de actividades económicas ilícitas.

Desigualdad digital.

El Foro determina que un riesgo es “un evento o condición que, de ocurrir, podría causar un impacto negativo significativo para varios países o industrias“.

PRIMICIAS le presenta una radiografía de los cinco riesgos para la economía ecuatoriana:

1. Seguridad Social Pacientes del hospital José Carrasco Arteaga, de Cuenca, reclaman la falta de medicamentos, el 1 de diciembre de 2021.

Eso se debe a la deuda que mantiene el Estado con el fondo de seguridad social por USD 8.384 millones, por obligaciones como el pago de la contribución del 40% para las pensiones jubilares, deudas con el seguro de salud y la devolución del impuesto al valor agregado (IVA).

Además, está el déficit de caja creciente desde 2014, sostiene el Banco Mundial. Eso significa que los aportes de los afiliados del IESS no cubren el pago de las pensiones de los jubilados.

En 2018 el pago de un jubilado se sostenía con los aportes de ocho afiliados activos. En 2020 esa realidad empeoró, ahora solo hay cinco aportantes para financiar lo que debe pagarse a cada jubilado.

Y en 2040 apenas habrá tres afiliados activos financiando los pagos para cada jubilado, según el Banco Mundial.

Ese fenómeno se debe a dos factores:

Las personas se jubilan a los 60 años de edad, antes lo hacían a los 65 años, por temor a la situación financiera de la seguridad social.

El número de afiliados ha disminuido por el deterioro del mercado laboral, que se agravó con la actual crisis derivada de la pandemia.

En ese contexto, el Fondo de Pensiones realiza desinversiones, recursos que se terminarían en los próximos tres años, según Francisco Cepeda, presidente del Consejo Directivo del IESS.

2. Desempeño económico

El ministro de Finanzas, Simón Cueva, durante una rueda de prensa en Quito, el 26 de enero de 2022.

La economía ecuatoriana arrastraba una crisis que se ahondó por la pandemia, lo que significó una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) de 7,8% en 2020.

Volver a niveles previos a la actual crisis, que tampoco eran ideales, tomará tiempo.

Eso teniendo en cuenta que el país ha registrado una mejora de 4,1% en 2021.

Para 2022 se prevé un alza de la economía de 3,1%, según el Banco Mundial, es decir que la recuperación se desacelerará.

Para que el país tenga un verdadero crecimiento económico y no caiga en el estancamiento se necesitarán una serie de reformas, como la laboral.

La presión sobre Ecuador disminuirá en 2022 debido al aumento del precio internacional del petróleo, que supera los USD 90; y a los ingresos adicionales que generará la reforma tributaria, publicada en el Registro Oficial el 29 de noviembre de 2021.

3. Mercado laboral Un vendedor informal en Quito, el 30 de diciembre de 2021.

Seis de cada 10 personas de la población económicamente activa (PEA) tienen un empleo precario, es decir que está en el subempleo, el empleo no remunerado, otro empleo no pleno y el empleo no clasificado, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Quienes entran dentro de esas categorías perciben ingresos inferiores al salario básico, de USD 425 al mes; o trabajan menos horas que las establecidas en la jornada laboral formal, que es de 40 horas a la semana.

Y el deterioro del mercado laboral ha derivado en la reducción de la clase media y el aumento de la pobreza. Un tercio de la población está en condición de pobreza, es decir que vive con menos de USD 2,85 al día.

La crisis de empleo es un riesgo para el país porque la disminución de la clase media y el aumento de la pobreza son detonantes de la polarización de las sociedades. Además, son fenómenos que reducen la productividad y aumentan la inseguridad.

4. Negocios ilícitos

Otro riesgo que el Foro Económico Mundial ve en Ecuador es la proliferación de actividades informales e ilegales, las cuales socavan el crecimiento y desarrollo económico del país.

Algunas de las actividades ilegales que se registran en el país son el crimen organizado, el comercio ilícito y la evasión de impuestos.

La presencia de la industria ilegal de las drogas se siente en Ecuador. En 2021 la Policía incautó 201 toneladas de drogas, la cifra más alta de la historia.

Frente a 2019 el decomiso de este tipo de sustancias se incrementó un 128,4% y con relación a 2020, un 57%, respectivamente.

La presencia de bandas de crimen organizado, que buscan lavar dinero, ha impulsado las prácticas de comercio ilícito, entre ellas el contrabando.

Un producto es considerado ilegal cuando entra a un país sin pagar ningún tipo de impuestos de importación o sin pasar por ninguna clase de control y sin tener registro sanitario.

El aumento del contrabando representa además un golpe para el sector formal, que ve sus ventas reducirse, lo que ha llevado al cierre de operaciones de fábricas.

5. Brecha digital

 Con la pandemia la adopción de nuevas tecnologías se aceleró. El teletrabajo, la teleducación y el comercio electrónico se convirtieron en alternativas frente a las restricciones de movilidad y el distanciamiento físico.

Pero en Ecuador, al igual que en otros países de Latinoamérica, el salto digital no ha sido tan fácil por la falta de acceso a nuevas tecnologías e Internet.

En el país el 53,2% de hogares tiene acceso a Internet, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).

Ocurre diferente en zonas rurales, donde solo el 34,7% de la población puede conectarse.

La falta de penetración de Internet y de nuevas tecnologías generan analfabetos digitales, que en el caso ecuatoriano ascienden al 10% de la población.

Debido a estas falencias, las personas no desarrollan las habilidades digitales que demanda el ámbito laboral, y es más probable que no consigan un empleo.

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