Ciencia

Cinco recetas para la salud global (4/5)

La salud mundial ha pasado revisión ante las Naciones Unidas. ¿Diagnóstico? Aún presenta síntomas negativos, pero va mejorando. “Pese a los avances, no debemos olvidar que 400 millones de personas todavía carecen de acceso a servicios de salud básicos. Muchas caen en situación de pobreza porque tienen que pagar la atención médica de su propio bolsillo. Todavía queda mucho por hacer”, resumió Nata Menabde, directora de la oficina de la Organización Mundial de la Salud en Estados Unidos, durante el examen al número tres de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)en la sede de la ONU en Nueva York.

Los detalles de los datos recogidos en el último informe de seguimiento de la llamada Agenda 2030, por ser esa la fecha en la que se tienen que conseguir las metas que en ella se han marcado, los desgranó Francesca Perucci, de la división de estadística de la ONU. La mortalidad materna ha caído un 37% entre 2000 y 2015. “Sin embargo, todavía 303.000 mujeres mueren durante el embarazo o el parto cada año”, apuntó Perucci. Un avance similar ha experimentado el fallecimiento de niños menores de cinco años, que ha descendido un 40% en el mismo período. “Pero entre cinco y nueve fallecieron en 2015”, apostilló la estadista. Y bajó el suflé de las congratulaciones un poco más: “Para conseguir el Objetivo marcado en estas materias, el ritmo de mejora tiene que ser más del doble”.

En cuanto a las enfermedades transmisibles, también hay buenas y malas noticias. Por una parte, la incidencia del VIH ha descendido un 46%. “Incluso en África subsahariana, aunque su prevalencia sigue siendo la más alta del mundo”, apuntó la estadista. “La nota negativa es que la tasa aumenta en Norteamérica y Europa”, añadió. También han caído el resto de dolencias infecciosas, según datos del estudio. “Lo vemos en la caída del 41% de la incidencia de la malaria”, profundizó. Y la tuberculosis, un 17% hasta 2015. Ese año, 1.600 millones de personas requirieron tratamiento para alguna de las 18 enfermedades olvidadas, un 21% menos que en 2010.

Trabajo en equipo

“Tenemos que trabajar de manera multisectorial. Sabemos que los ODS son una oportunidad para hacerlo porque es imposible conseguirlos aisladamente sin involucrar a los demás sectores”, sintetizó Myers una idea que se repitió sesión tras sesión. “Lo vemos en la educación. Una de las inversiones más fuertes en salud es la educación de las niñas, no específicamente en salud, sino la formación general”, aseguró. Lo sabe bien porque la Fundación Rockefeller ha trabajado estrechamente con economistas para tasar los beneficios de invertir en salud. Myers citó otros Objetivos prescriptivos para la salud: “Sabemos que tener acceso a agua limpia y saneamiento es importante. Ese es el número seis. También lo es la energía limpia, especialmente para prevenir enfermedades respiratorias y cardiovasculares, así como para varios tipos de cáncer. Ese es el siete. Como hemos dicho, el medio ambiente tiene mucho que ver con el bienestar, y tiene que ver con los Objetivos 13, 24 y 15”. (EL PAIS/LA NACIÓN)