Opinión

CINCO MINUTOS DE LUZ: Una carta, un mensaje, un SOS. a los adultos de mi entorno.

Lucy García Chica/Portoviejo

La autora es escritora, poeta y columnista internacional.

Mi nombre es Ana Victoria Ávalos Mendoza, y hoy quince de octubre he cumplido cuatro años de edad, descubriendo la magia de vivir, y el gran milagro que es la vida. Para mi ser feliz es jugar, crear momentos mágicos con mis juguetes, corriendo en el parque, en compañía de mis padres juntos y en armonía.

Los momentos y cada uno de los eventos que experimento quedan grabados en mi memoria, por ello hay unos que me hacen reír y otros llorar, porque cada uno de esos momentos causan gran impacto en mi corazón, que, aunque sea pequeño, tiene la capacidad de guardar todas las huellas de mis emociones a través de mis vivencias cotidianas.

En mi capacidad de comprender todo lo que pasa en mi entorno, creo que es más fácil si me siento amada y protegida, porque he nacido para amar y ser feliz, y este es un aprendizaje que adquiero desde el amor de las personas que cuidan de mí.

Mi pequeño universo emocional siente un gran impacto cuando la gente a mi alrededor es carente de empatía, de amor y gritan, entonces siento que invaden mi mente con algo que no entiendo. Sé que vengo de un lugar distinto al que estoy ahora, pero siento que he traído una misión de bien, porque cada niño que como yo viene a este mundo, es una promesa de amor y esperanza para la humanidad, y depende de cada padre guiarnos a cumplir esa misión.

Por ello, hoy que estoy aprendiendo a sentir e ir descubriendo el mundo, les pido a mis padres que me guíen con amor y paciencia en mi aprendizaje de vida, que aren en mí, la buena tierra, donde cada semilla que siembren germine y de buenos frutos para que mi venida a este mundo tenga un gran sentido.

Agradezco desde mi corazón ese amor, y la enseñanza de cada ser que me ama y protege en esta etapa de mi vida, cada una de sus lecciones desde la cultura de valores, como la empatía, la gratitud a Dios, y la gracia de su amor que me otorga al despertar cada mañana, las guardo para cuando yo sea grande pueda ser fiel reflejo de esa cultura a través de una conciencia elevada, y dar mi mejor aporte a la humanidad.

Con todo el amor desde mi pequeño universo desde donde todos recibimos abundancia de maravillosas lecciones de amor gratuito para crecer, evolucionar y caminar seguros a un mundo mejor.

 

Imagen: Ana Victoria Ávalos Mendoza. Guayaquil – ECUADOR.