Opinión

¿CINCO MINUTOS DE LUZ

Por: Lucy Angélica García/ Portoviejo

lucygarciachica@hotmail.com

 

¿Qué conlleva una sincera disculpa?

Te has preguntado alguna vez ¿cuántas grietas haz abierto en los corazones de otros con tus actitudes egoístas? ¿Cómo podrías hacer para pedir disculpas después de la infame bofetada que significa ofender y humillar a quien es más vulnerable que tú?

¿Acaso algún momento el pedido de perdón será efectivo para limpiar la culpa, o acaso puede medirse la efectividad de una disculpa?

Entonces, asegúrate que tu pedido de disculpa se refiera a la persona que fue ofendida, no a ti mismo, porque llegado el momento las personas que ofenden o humillan están más interesadas en reparar su reputación, más no, en reparar la grieta que han abierto en el corazón de alguien.

Jamás debemos dejar de tener en mente los pensamientos y los sentimientos de la parte ofendida, y considerar las repercusiones de tus actos en un sentido global.

En ciertos conflictos son muchas las personas que salen lastimadas, más allá de la esfera personal, y la base de un pedido de perdón es reconocer que has dañado incluso a seres inocentes, pues nunca pensaste en los matices y complejidades que conlleva un conflicto y que son estos precisamente los que en determinado momento eleva una disculpa cuando viene desde lo profundo de tu ser.

Y esto es algo que sin duda te llevará a reflexionar por un momento el resto de tu vida. La reflexión sirve como un prefacio a la disculpa porque se necesitaría no ser humano para no entender que no fue correcta la forma de comportarse.

Lograr un grado de sensibilidad ante el daño provocado demuestra que entiendes qué es necesario hacer para reparar el dolor.

Para toda persona coherente es traumático decepcionar a la gente, que la práctica equivocada no corresponde a lo que pregona por ahí. Es doloroso saber que no se está a la altura de la imagen y la impresión que la gente se forma de uno.

El remordimiento y el avergonzarse de sí mismo es lo que conllevaría a una sincera disculpa que a la vez serviría para proteger el propio bienestar emocional.

Yo creo que muchas personas en esta «granja de humanos» hemos alcanzado cierto nivel de conciencia para gestionar un plan claro y concreto, y sin dar lugar a que sea una promesa hueca.

El compromiso de traer luz, amor y alegría al mundo, y es que detrás de todo acto mezquino solo hay obscuridad.

Tener la vocación de amar a la gente, es un principio muy humano, el querer ser un recipiente para el amor, es una manifestación sublime de seres evolucionados.

Los pasos esenciales en el proceso de transformación humana es un compromiso por hacer mejor las cosas, junto con un plan de acción realista.

En conclusión.

Es coherente y correcto reconocer los detalles y prever las consecuencias y el daño que se provoca a los demás con nuestras acciones egoístas. Ser consciente de ello y pedir disculpas requiere tener conciencia de qué fue exactamente lo que hicimos mal, por qué eso lastimó tanto a la otra persona y cómo vamos a impedir ese comportamiento en el futuro. Estos son los ingredientes esenciales de una disculpa efectiva que te permite convertirte en una mejor persona y acercarte a aquellos que has lastimado.

 En definitiva, nadie sabe qué hay dentro del corazón de una persona. Y no somos nadie para juzgar a los demás, quien se equivoca delante del mundo y lucha por la reivindicación es más valiente que quien pregona ser lo que no es y queda al descubierto por sus acciones que conllevan odio e injusticia.

 La autora es docente, poetisa y columnista internacional.