Opinión

CINCO MINUTOS DE LUZ

Por: Lucy Angélica García/ Portoviejo
lucygarciachica@hotmail.com

Hoy vamos a reflexionar un poco sobre el poder que tienen las palabras y del enorme cuidado que debemos tener al hablar, de cómo dimensionar el efecto de las mismas, ya que muchas veces pueden causar mucho daño y nosotros no nos damos cuenta. Muchas veces hemos escuchado esta frase: » Las palabras se las lleva el viento» Pero en realidad las palabras No se lleva el viento; y, para poder entender más profundamente esto, vamos a recordar un pasaje bíblico en la historia de Jacob, el cual debe partir de casa de sus padres a elegir esposa a Harán, en casa de Lavan, quien tenía 2 hijas, Raquel y Lea. Jacob trabaja siete años para poder casarse con Raquel, pero Lavan lo engaña, y cuando terminado el tiempo, cambia a Raquel por Lea. Finalmente, Jacob trabaja siete años más para poder casarse con Raquel por quien tenía un amor muy especial. Llegó el momento en que, de acuerdo con Raquel, Jacob decide retirarse con sus esposas y rebaños de esa tierra, pero pasa algo que Raquel nunca dimensionó en las consecuencias que podrían venir. Pues ella robó unos ídolos de su padre, porque quería evitar que su padre siguiera haciendo idolatría con estos ídolos. Cuando Lavan se dio cuenta decide ir en busca de Jacob pues pensaba que era quien había robado los ídolos, pero Raquel lp esconde en un lugar donde jamás los encontraría su padre. Es así como Jacob se enciende en ira con Lavan al verlo buscando los ídolos, y en su furia Jacob emite las siguientes palabras: » Con aquel que encuentre tus dioses que no viva» Jacob no tenía conciencia que la mujer de su vida, la luz de sus ojos los había robado. Pasa el tiempo Raquel estaba embarazada y al entrar a tierra de Israel se le presenta dolores de parto, el cual se complica y Raquel muere. Y aquí viene la enseñanza realmente durísima de este pasaje bíblico, y es que Raquel muere por la maldición de Jacob.

Es por ello que debemos tener cuidado de nuestras palabras, con lo que mencionamos. Y no nada más desde el punto de vista espiritual o emocional. Debemos recordar que hay una fuerza del mal que aprovecha las maldiciones de alguien para hacerlas cumplir. Muchas veces no nos damos cuenta o no hemos reflexionado que lo que nos hace diferente de los animales es nuestra capacidad de razonar lo cual es evidente a través de la inteligencia y la exteligencia a través de las ideas, las palabras. Dios creo el universo a través de las palabras, por lo tanto, cada palabra que sale de nuestra boca crea y destruye universos. Y por otro lado también las bendiciones que salen de nuestra boca cuando somos correctos se cumplen. El poder de la palabra es tremendo, es inimaginable, y de hecho es muy probable que el poder de nuestras propias palabras será la plataforma que nos va a llevar a todo lo bueno en el mundo o la red que nos llevará a todo lo malo en el mundo.

Finalmente tratemos de ser reflexivos e inspiradores con nuestras palabras. Tengamos un control y una autorreflexión de que tipo de cosas pensamos, sentimos y como las expresamos. Las palabras no se las lleva el viento.

La autora es docente, poeta y columnista internacional.