Internacional

El chofer Centeno se arrepintió y aceptó ante el juez que él escribió los cuadernos

Como se esperaba, el fiscal Stornelli le ofreció convertirse en imputado colaborador, y en su indagatoria ya aportó datos sustanciosos. En la justicia dicen que fue un gran acuerdo.

Lo que esperaba la Justicia, se cumplió. Oscar Centeno aceptó este jueves declarar como «arrepentido» ante el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli y, según adelantaron fuentes judiciales a Clarín, «confirmó que los cuadernos son suyos y aportó información sustanciosa» sobre el caso de coimas K que sacude al país y que cuenta con 15 personas detenidas, más 18 ex funcionarios y dirigentes kirchneristas que serán indagados desde el próximo lunes

A primera hora, Centeno fue trasladado desde el predio de Policía Montada ubicado en la calle Cavia hasta los Tribunales de Comodoro Py. Fue el primero en abrir una jornada de indagatorias en la causa que investiga una red de sobornos que podría superar los 160 millones de dólares y que involucra al extinto ministerio de Planificación Federal y a empresarios de la construcción y el sector energético.

El ex chofer de Roberto Baratta -ambos detenidos en esta causa judicial- fue el primer detenido en declarar y lo hizo bajo la figura del imputado colaborador, acompañado de su defensor oficial, Gustavo Kollmman.

Pasadas las 10, Centeno ya declaraba como «arrepentido», una figura judicial que se prevé para morigerar la pena del arrepentido y avanzar sobre los principales acusados. Se esperaba básicamente que confirme «lo escrito en los cuadernos» que dieron origen a este expediente. Y lo hizo. Su declaración terminó pasadas las 13.

En esta causa, hasta ahora, hay más de 15 personas detenidas entre ex funcionarios kirchneristas y empresarios. El último en entregarse fue Carlos Wagner, el ex titular de la Cámara de la Construcción, que se mantenía prófugo pero decidió entregarse y pidió después su excarcelación. En la Justicia evaluaban que iban a rechazar el pedido del empresario.

Todos los detenidos fueron trasladados este jueves por la mañana a Comodoro Py. Y todos, menos Gerardo Ferreyra, guardaron silencio. El empresario K dejó unas pocas palabras al subir al móvil policial que lo dejó en Tribunales: «Esto es un show mediático. No pagué coimas». Estaba escoltado por varios policías que lo subieron a un auto.

Los ocho cuadernos manuscritos que constan en la causa son adjudicados a Centeno. En ellos anotaba textos de tres a doce renglones cada uno. Escueto, como si redactara una bitácora de viaje, sólo escribía “sin opiniones personales”, datos precisos: “Fecha, a las 9.30 busqué al Licenciado (por Baratta) y lo llevé al Ministerio, salimos a las 11 y lo llevé a (pone dirección) y volvimos al ministerio”.

Así en reiteradas oportunidades, definiendo un circuito de movimientos que la justicia sospecha responden a un mecanismo “aceitado por el que se movía dinero espurio”, indicaron fuentes judiciales a Clarín. Es decir: coimas.

El juez Bonadio, tras las extensa declaración del chofer, ordenó un allanamiento en la casa de Centeno para buscar los cuadernos. En el lugar estuvo el fiscal Stornelli pero en la pesquisa no encontraron los cuadernos.

Centeno, más calmado que la primera vez que estuvo ante Bonadio y el fiscal Stornelli, aceptó ingresar al programa de imputado colaborador. Así, sólo declaró ante el representante del ministerio Público Fiscal.

En total hermetismo se resguardó la declaración del ex chofer. Según confirmaron a Clarín, ratificó que los cuadernos eran de su propiedad y confirmó el contenido de los mismos. Cristina y Néstor Kirchner también figuran en estos cuadernos, como los empresarios detenidos y otros ex integrantes de Planificación Federal. Esto le valió a la ex mandataria un llamado a indagatoria para el 13 de agosto y un pedido al Congreso para que permitan allanar tres domicilios de la ex presidenta -el de Recoleta, uno en Río Gallegos y otro en El Calafate- y el despacho en el Senado que hoy ocupa.

Al momento de calificar el acuerdo, fuentes judiciales se refirieron al mismo como «sustancioso» y señalaron que el ex chofer «aportó información» importante para la causa. En este contexto se le preguntó por los cuadernos, «los tengo señaló», pero después tras un allanamiento a su propiedad, no se encontraron.

Será el juez Bonadio quien defina si homologará el acuerdo que Centeno firmó con el fiscal. Sólo así, podrá efectivamente ser considerado un «arrepentido». En caso de ocurrir, corre el plazo de un año para corroborar o no sus dichos. De no suceder, incurriría en el falso testimonio delito que según la ley podría caberle una prisión de 4 a 6 años con la pérdida del beneficio.

Es el mismo programa al que se incorporó Alejandro Vandenbroele señalado como presunto testaferro de Amado Boudou en el caso Ciccone. Asimismo, es el régimen al que pidió acogerse Leonardo Fariña antes de declarar por última vez en la Ruta del Dinero K, ya que él había declarado con una ley anterior. Ambos aportaron información sustancial para que avancen los expedientes.

La Justicia busca reconstruir la ruta de los sobornos. De los números consignados en estos cuadernos se pueden contabilizar unos 53 millones de dólares. Sin embargo, en un trabajo de análisis de la documentación, se detectó que hubo más pagos que no fueron consignados directamente y que elevan la cifra a más de 160 millones de dólares.

EL CLARIN