Opinión

Chatarra bélica

Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil.

 

Es armamento de uso militar, puede ser tanques de guerra, buques de guerra, aviones de combate o logísticos, radares de vigilancia o control de tiro, fusiles y hasta munición. Las condiciones que deben cumplir son: que el material haya cumplido su tiempo de vida útil; sean obsoletos tecnológica y logísticamente, más claro, no tengan partes y repuestos, ni se fabriquen. Se conoce que la industria de armamento siempre está desarrollando nuevas tecnologías para que sus clientes ganen una guerra.

Cuando la obsolescencia ocurre, los Estados tenedores de armas las dan de baja de sus inventarios, comúnmente se las denomina “Chatarra”, esta puede venderse, regalarse o destruirse, muchas veces en los hornos de alguna industria fundidora de metales. En el siglo pasado, algunos buques obsoletos se usaban para entrenamiento de tiro en el mar y hundidos.

Está abierto un debate en Ecuador por la decisión política de vender la chatarra bélica rusa a EE. UU. Algunos manifiestan que no se puede, por impedimentos legales de quien vendió originalmente el armamento. Es cierto para el material bélico dentro de la vida útil y operativo; aplican cláusulas absolutamente reservadas del contrato de compraventa, la más importante, es que el Estado donde está establecida una fábrica, restringe al comparador que venda o ceda a un tercer Estado, sin su consentimiento.

Cuando dos o más Estados entran en conflicto, la comunidad de Estados donde se fabrican armas restringe la venta hacia los beligerantes. Sin embargo, aparece un sistema paralelo opaco que trafica armas hacia los contrincantes, lo llaman mercado negro o secundario. Cabe resaltar que este sistema, también, lo usa el crimen organizado transnacional.

La decisión política, soberana, de una posible venta del armamento ruso “chatarra”, no tiene ningún impedimento, ni requiere el permiso del Estado origen, similar a las decisiones de declarar la guerra a los terroristas y hacer acuerdos con cualquier país con intereses comunes. Lo que llama la atención es que los EE. UU. deseé comprar la chatarra, se asume porque está en disputa por la hegemonía en el orden mundial; y que la intención de Rusia es recuperar el lugar que tenía durante la Guerra Fría, en el pasado orden mundial bipolar.

Esta decisión hizo que Rusia la califique como “imprudente”, asumida bajo una fuerte presión desde el exterior. Su autoridad fitosanitaria sancionó cinco empresas exportadoras de banano por una presunta detección de rastros de la “mosca jorobada” y detuvo la certificación de claveles. Las autoridades diplomáticas y técnicas ecuatorianas están tratando de resolver esta presión.

En un programa de TV, el subsecretario adjunto de la Oficina de Asuntos del hemisferio occidental de EE. UU. dijo: “Es un arreglo para transferir equipos al gobierno de Ucrania que está peleando contra la invasión rusa. Son decisiones del gobierno de Ecuador y todavía se está considerando”. Una chatarra bélica no debe alterar nuestro comercio y escuálida economía, pero, si se ha producido alguna entrega, habrá que respaldar a nuestro presidente, pues, debemos ganar la guerra interna, este es el gran objetivo.