Opinión

Chanel invade Cuba

Cecilia Scordo

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@ceciliascordo

La reconocida firma francesa desembarcó en Cuba con una exposición y un desfile que colocan a esta isla como un destino de lujo.

Como un hecho histórico Karl Lagerfeld llegó a La Habana con la colección Crucero 2017 de Chanel a propósito de la apertura diplomática que se iniciaba en Cuba a finales de 2014, rompiendo así las restricciones al comercio internacional que venían afectando al territorio caribeño desde los años sesenta.

El Paseo del Prado de la capital cubana acogió el primer desfile Chanel en Latinoamérica. 600 invitados, entre editores, clientes y celebridades como Tilda Swinton, Vanessa Paradis, Gisele Bundchen o Stella Tennant, además de las pertinentes personalidades locales, testigos de un momento histórico, clave para consolidar un prometedor mercado al que la moda mira muy de cerca si bien la firma francesa asegura que su incursión en el país no responde a ninguna estrategia comercial sino a un impulso puramente creativo. “La riqueza cultural y la apertura de Cuba al mundo, hacen del país una fuente de inspiración para Karl Lagerfeld y para Chanel”, aseguraba la marca en su momento a través de un comunicado. «Con este evento queremos demostrar que en Cuba existen talento y público con capacidad de respaldar a la moda».

De Cuba proceden, casualmente, dos de los diseñadores favoritos de la Primera Dama estadounidense: Narciso Rodríguez e Isabel Toledo. Ya la temporada pasada firmas como Proenza Schouler y Stella McCartney (el verano anterior lo hacía Donatella Versace y hace apenas una semana Lela Rosa y Dannijo) se inspiraban en los contrastes culturales del país para sus respectivas colecciones de entretiempo, y Louis Vuitton organizó allí su propia bienal el verano pasado, poniendo en marcha una iniciativa de patrocinio a artistas cubanos.

La moda es una industria permanentemente enamorada de lo exótico -y la isla caribeña es en este sentido es un mina de oro en términos visuales-  y a la que no hay sistema político ni modelo económico en el mundo que se le resista cuando se trata de hacer negocio.

Sin ir más lejos Cuba está ya considerado como uno de los 20 mercados del futuro para el consumo de ropa. Así parece el inicio de un camino que no se sabe hasta dónde puede llegar

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