Opinión

Causas y efectos de una guerra total contra el narcoterrorismo…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

El célebre estratega militar Carl Von Clausewitz, resumía sus célebres tratados sobre la guerra como un conjunto de acciones tendientes a lograr el triunfo sin condiciones sobre el enemigo. Era por lo tanto indispensable, la utilización de todos los recursos y medios, para aniquilar y someter al enemigo sin condiciones, desatado el conflicto las consecuencias deberían ser de tal naturaleza, capaz de provocar el exterminio de cualquier amenaza que pueda afectar los intereses vitales y la paz de la nación.

A todo esto, la célebre frase de que la guerra es la continuación de la política con el agregado de otros medios, lo jurídico es la continuación de la guerra por otros medios, sin esconder que la guerra es un acto social, un duelo entre iguales que desata la violencia, tiende hacia los extremos, con signos de crueldad inimaginable.

Expuesto de manera breve y demasiado resumido, por lo cual pido disculpas si he podido causar alguna mala interpretación del maestro prusiano, uno de los más influyentes historiadores y teórico de la ciencia militar moderna, aplicar estos principios a la amenaza que constituye para el Estado, el narcoterrorismo, y aplicar los principios de una guerra total contra este temible enemigo, implica adoptar el uso de todos los medios y recursos por parte de los estrategas de la guerra, que necesariamente es con todos los ámbitos y armas que se deben involucrar, para garantizar el éxito y el triunfo sobre el enemigo.

Como la guerra es entre iguales, el narcoterrorismo debe ser necesariamente identificado con sus diferentes actores, que en el caso que nos ocupa, deberían ser los carteles de la droga, los capos que las integran, sus centros de producción, sus fuentes de abastecimiento de materia prima y de precursores químicos; almacenamiento, canales de distribución, depósitos de dineros, armas, empresas de lavado de activos, testaferros, vínculos internacionales, etcétera.

Siendo entonces el enemigo, un actor que intenta pasar invisible, los efectos del negocio que causa acumulación de riqueza, pero a su vez la muerte, por la rivalidad entre los propios carteles involucrados en esta ilícita actividad, los hace para la autoridad, completamente visibles, cuando se rompe los vínculos y tentáculos que pudieron contaminar a algunos segmentos, responsables de su control y captura.

Es por lo tanto el auge del crimen organizado, la consecuencia de la contaminación y corrupción de los órganos de control y vigilancia, que dejaron que se vulneren y afecten a todos los ciudadanos y al estado, por su codicia e irresponsabilidad en el cumplimiento de sus funciones.

En este campo identificar a los responsables, es comenzar a corregir e iniciar el conflicto y la guerra contra el narcoterrorismo. Convocar a la Policía Nacional, Fuerzas Armadas, Servicio Nacional de Inteligencia, Fiscalía, Servicio de Rentas, Unidad de Análisis Financiero, Superintendencia de Bancos, Compañía, Servicio Aduanero, Autoridades Portuarias, Aeroportuarias, etcétera, para que cada uno de ellos establezca los ejes de acción que se debe ejecutar, es desde ese momento, el prender las alarmas, que le avisarán a los carteles, que comenzó el zafarrancho de combate.

En ese contexto, lo que más poseen los enemigos, es poder económico, armas, tecnología, organización, y a su favor juega la innumerable cantidad de informantes que pueden sobornar, poniendo en sobre aviso y alerta, de los operativos, planes, acciones que, desde el nivel estratégico, comando y control se tomen y dispongan…

El conflicto es difícil y de larga data, juega a favor del Estado, que, aunque ciertos elementos puedan estar contaminados en muchas de las instituciones involucradas en combatirlos, no podrán corromper a todos y permanentemente.

Designar por lo tanto los directivos (llámese ministros de Estado, Comandantes, autoridades, etc.) encargados de dirigir y llevar a cabo la ejecución de las operaciones del conflicto, es extremadamente sensible, vital e importante, si en verdad se quiere obtener triunfos en muchas de las batallas, que marcará el triunfo o derrota en esta guerra.

Las capturas de más menos toneladas de drogas son parte del maquillaje pactado con los capos de los carteles, para justificar el aparente éxito, de quienes son responsables visibles en las Fuerzas de Seguridad. Cuando veamos que capturen y sentencien a los capos del narcotráfico, incauten sus caletas de drogas, destruyan sus centros de operaciones, producción, almacenamiento, cultivos, incauten sus propiedades, bienes, yates, aviones, empresas fantasmas, capturen a sus testaferros, falsas empresas de lavado, constructoras de urbanizaciones, capturen a las embarcaciones que por mar, aire y tierra distribuyen las drogas, recién estaremos siendo testigos, de que la guerra es real, y para entonces, debemos estar preparados, porque los criminales no se van a quedar con los brazos cruzados, habrá violencia, muerte, destrucción, atacarán los cuarteles, asesinarán y es hasta posible, como sucedió con uno de los capos asesinado en Colombia, Pablo Escobar, que oferten pagar la deuda externa, solucionar problemas de liquidez, circulante, y otras ofertas tentadoras, y para aquel escenario posible, debemos estar preparados.

 

Semper Fi.