Actualidad

Caso Metástasis | «Es un secreto a voces que la gran mayoría de organizaciones políticas son cuasi delincuenciales»

Dos analistas coinciden en que, más allá del escándalo político por el caso Metástasis, deben existir cambios estructurales en el sistema judicial.

El caso Metástasis, que surgió tras la muerte en prisión del narcotraficante Leandro Norero, es la comprobación de que el crimen organizado y la corrupción han permeado todos los estamentos del Estado ecuatoriano.

«Es un secreto a voces que la gran mayoría de organizaciones políticas son cuasi delincuenciales», mencionó este miércoles 27 de diciembre en Contacto Directo el politólogo Santiago Basabe.

Según el analista, lo revelado hasta ahora por la Fiscalía General del Estado (FGE) es «apenas una grieta» de la desinstitucionalización en distintos organismos. Añade que, si bien actores políticos han expresado su apoyo a la titular de la FGE, Diana Salazar, no han propuesto cambios estructurales en el sistema judicial porque tienen intereses en juego.

«Es un secreto a voces que en Ecuador se paga por ser candidato a alcalde, prefecto, asambleísta e incluso presidente de la República», añadió.

Germán Rodas, de la Comisión Nacional Anticorrupción, coincide con Basabe. Señala que, más allá del escándalo o «de la farándula política electoral», debe prevalecer en la sociedad civil el interés por exigir cambios estructurales en las instituciones.

Desde hace casi 14 días, Ecuador es testigo de una de las mayores investigaciones de un entramado de corrupción en el que han sido mencionados jueces, fiscales, abogados, policías, periodistas, criminales y otros.

En la cima de la estructura está Norero, quien habría pagado o influenciado en el sistema carcelario, judicial, político, policial y hasta en medios de comunicación.

Varias de la treintena de personas investigadas en ‘Metástasis’ tienen prisión preventiva, entre ellos el expresidente del Consejo de la Judicatura, Wilman Terán, quien ha rechazado toda vinculación con actos de corrupción en el sistema judicial, y que renunció a su cargo desde la cárcel para defenderse «como ciudadano».

Entre tanto, la ciudadanía sigue con estupor el caso en el que se menciona, entre otros asuntos, que Norero supuestamente pagó el arreglo de vehículos de la Policía, o que aparentemente financió estudios del hijo de un policía en el exterior, y en el que se investiga la presunta entrega de dinero para la liberación de presos.

Fuente:  Ecuavisa