Opinión

CASA DE LOS PADRES

Por:  Khalil Gibran

COLABORACIÓN de Luis González Morla

Desde Santiago de Chile para La Nación de Guayaquil-Ecuador

 

 

 Es la única casa a la que puedes ir decenas de veces sin invitación.

 La única casa donde puedes poner la llave en la puerta y entrar directamente.

 La casa que tiene ojos amorosos que miran fijamente la Puerta hasta que te ven.

 La casa que te recuerda tus días sin preocupaciones, la estabilidad y tu felicidad durante tu infancia.

 La casa en la que tu presencia y la mirada en los rostros de tu madre y tu padre es para ti una bendición y tu conversación con ellos es una recompensa.

 La casa que, si no vas, el corazón de sus dueños se encogerá.

 La casa en la que se encendieron dos velas para iluminar el mundo y llenar tu vida de felicidad y alegría.

La casa donde la mesa del comedor es pura para ti y no tiene hipocresía.

 La casa que, si llega la hora de la comida y no comes, el corazón de sus dueños se romperá y enfadará.

 La casa que te ofrece todas las risas y felicidad.

 Den el valor de estas casas antes de que sea demasiado tarde.

  Afortunados son aquellos que tienen la casa de sus padres para ir.