Ciencia

Casa Blanca lanza plan para combatir enfermedades resistentes a antibióticos

En cinco años, el objetivo es también establecer un programa de control en los 50 estados y crear también un sistema para los hospitales de cuidados intensivos.

WASHINGTON. La Casa Blanca lanzó un plan de $1.200 millones destinado a combatir durante los próximos cinco años las infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos, así como a desarrollar diagnósticos de última generación, vacunas y otros productos terapéuticos.

Con esta iniciativa, bautizada como “Plan Nacional de Acción para combatir la resistencia de las bacterias contra los antibióticos”, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, busca casi duplicar el gasto federal destinado a la lucha y prevención de las infecciones causadas por la resistencia a los antibióticos.

Según datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), esas infecciones afectan cada año en el país a dos millones de personas y provocan unas 23.000 muertes.

“Sabemos que a cinco de cada seis estadounidenses se les prescriben antibióticos cada año. Eso supone 262 millones de prescripciones de antibióticos al año”, destacó Obama en un comunicado.

Para combatir el uso “innecesario” de gran cantidad de estos antibióticos, el presidente anunció el “compromiso a largo plazo” del Gobierno federal de monitorizar el uso de estos medicamentos, desarrollar nuevos productos terapéuticos y reducir el uso de antibióticos en humanos y también en el ganado y las aves de corral.

La Casa Blanca especificó en un comunicado que el plan tiene cinco puntos, entre los que destaca la aceleración de la investigación de nuevos antibióticos, así como de otros productos terapéuticos y vacunas.

El plan también pretende reducir la aparición de bacterias resistentes y mejorar la colaboración internacional con otros gobiernos para prevenir, investigar y vigilar el desarrollo de la resistencia a los antibióticos.

De esta forma, para 2020, el Gobierno de Obama pretende llegar a una reducción del uso inadecuado de estos medicamentos en un 50 % en consultas médicas externas, y en un 20 % en pacientes hospitalizados. (Efe/ La Nación)