Opinión

CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA: EL FUTURO ES LA INSTITUCIONALIDAD Y EL RESPETO A LOS PUEBLOS

Ing. Agr. Mauro Erazo Vélez – Presidente del Foro Agropecuario Ecuatoriano. Presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Ecuador. Docente Universitario.

 

 

Hace 25 años, el 11 de septiembre de 2001, mientras el mundo temblaba, América firmaba su compromiso más alto con la libertad: la Carta Democrática Interamericana. No fue un documento más de la OEA. Fue un pacto sagrado que dijo con claridad que la democracia no es solo ir a votar, es respetar la institucionalidad, la separación de poderes, la libertad de expresión y, sobre todo, la voluntad de los pueblos.
Hoy, esa Carta está a prueba. Y desde el surco, desde el campo ecuatoriano, levantamos la voz.
El Foro Agropecuario Ecuatoriano no es un partido político. Somos productores, ingenieros agrónomos, campesinos que trabajamos la tierra. Pero entendemos algo que muchos políticos han olvidado: sin democracia no hay agricultura, sin libertad no hay soberanía alimentaria y sin institucionalidad no hay seguridad para invertir, sembrar y cosechar.
¿De qué sirve hablar de reactivación productiva si un gobierno no respeta la propiedad privada? ¿De qué sirve un plan de riego si no hay seguridad jurídica? ¿De qué sirve el esfuerzo del agricultor si mañana le cambian las reglas del juego por decreto?
La Carta Democrática en su Artículo 1 es clara: «Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla». No dice los gobiernos tienen derecho a perpetuarse. Dice que los pueblos tienen derecho a la democracia.
El futuro de América no puede ser el caudillismo, ni el autoritarismo disfrazado de popularidad, ni la persecución a la prensa, ni el fraude. El futuro debe ser el fortalecimiento institucional. Un Tribunal Electoral independiente, una Corte que no reciba órdenes del Ejecutivo, una Asamblea que fiscalice, una Contraloría que no sea cómplice.
Desde el Foro Agropecuario levantamos la voz por la libertad porque el campo es el primer territorio libre. El agricultor que siembra a las 4 de la mañana no pide dádivas, pide libertad para trabajar, para vender a precio justo y para que se respete su voto.
Defender la Carta Democrática Interamericana no es ser de derecha ni de izquierda. Es ser demócrata. Es defender el derecho de nuestro pueblo a elegir sin miedo, a disentir sin ser perseguido y a producir sin que el Estado sea un enemigo.
Que viva la democracia. Que viva la institucionalidad. Que viva un Ecuador de hombres libres. Sin libertad, no hay agro. Sin agro, no hay patria.