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Carolina Marín ya huele el oro

La española supera a la vigente campeona olímpica en el partido más largo de su torneo y jugará el viernes por el oro

ESPAÑA. De rojo fuego y con pasos tranquilos, Carolina Marín recorrió el pequeño pasillo hasta llegar a su asiento. Su mirada no se desvió de su objetivo, la pista en la que se iba a jugar pasar a la final contra la china Li Xuerui, todavía en esos momentos campeona olímpica.

El calentamiento apenas duró un minuto, el suficiente para que Marín midiera a su rival, a quien ya había ganado en la final del Mundial 2014, el primero de sus pasos hacia el olimpo. Ejercitó su muñeca y comenzó su show.

Se conocían, mucho, de las cinco ocasiones en las que se habían cruzado. Tres fueron para la china, dos para la española. Hasta hoy, que equilibran sus fuerzas. Aunque una se lleve de premio luchar por el oro.

Está todo medido, contaba ayer su entrenador mental. Sobre todo esos inicios fulgurantes con los que sale Marín para atropellar los ánimos de las rivales. Se puso 3-0 para empezar, aunque Xuerui también había estudiado ya la trayectoria de la española. Con puntos muy agresivos igualó el choque y los puntos se volvieron más largos, más intensos. Consciente de la dificultad del encuentro, Marín dio un paso adelante y con otro arreón llegó a ponerse con cinco puntos de ventaja (9-4). La grada española se destapó por fin, después de que la china tomara el control al inicio del encuentro.

Una reacción de la china fue aplacada de inmediato por Carolina, que mantuvo un buen margen en el marcador hasta el descanso del primer set (11-7). Xuerui cogió fuerzas en ese receso y con dos grandes remates llevó la diferencia a solo dos puntos (13-11). Un momento de tensión que Marín superó con frialdad, con mucha rapidez en las defensas y llegando a volantes extremos. La pelea cuerpo a cuerpo benefició a la onubense, que supo ser más perspicaz para quitarse los volantes de encima y mandárselos con intención a la china, que se apagó ante una Carolina más férrea desde el fondo.

Solo necesitó una de las seis bolas de set que consiguió. Y los gritos de «España, España» volvieron a rugir en el pabellón. Después de 22 minutos, Marín estaba a solo otro parcial de definir el color de la medalla que se colgará el viernes.

El oro no iba a ser nada sencillo. Lo sabía su equipo y también ella, que solo se permitiría perder si la rival era mejor que ella, no por los errores propios. Pero Xuerui la obligó a cometer algunos. La potencia de la china en el inicio del segundo parcial pilló algo baja de defensas a Carolina, que trató de apaciguar el ritmo con cambios de volantes y caminos a la toalla. La ventaja de 6-4 se vio anulada por la mayor dinámica de la campeona olímpica, que revirtió la situación hasta el 6-9.

Una desventaja que se mantuvo constante, de dos o tres puntos, durante muchos minutos, merced de los puntos de alta intensidad. Era, sin lugar a dudas, la final anticipada. La número 1 contra la número 3. Y así se vivió en el partido.

Con paciencia, Marín luchó contra sus fantasmas y contra Xuerui. No quería que el partido se fuera al tercer set, aunque tiene físico para eso. Quería ganar en el segundo. Y poco a poco encontró herramientas para alcanzar a la china en el marcador. Sus gritos de amenaza se hicieron más agudos conforme el set llegaba a su límite. A solo un paso de una medalla, había que dejarse todo para ganar. Tanta la intensidad, que el set llegó al 15-15 en los mismos minutos que se había disputado todo el anterior.

El partido más largo que ha disputado Carolina en estos Juegos todavía se alargó un poco más porque Xuerui sufrió una caída de la que tuvo que ser atendida durante varios minutos. La victoria estaba a solo tres puntos (18-16), y la china regresó con una rodillera y mermada físicamente. Pero la número 3 y actual oro olímpico no podía correr. Carolina se animó un poco más y logró cuatro puntos de partido del que solo le hizo falta uno porque Xuerui se rindió ante el dolor.

Después de 57 minutos, Carolina Marín celebró con una gran sonrisa su pase a la final del viernes, donde ella misma se fabricará el color de la medalla olímpica. Destronada Xuerui, quiere ser la nueva campeona. (El País/La Nación)