Opinión

Carlos Julio Arosemena Peet

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

Guayaquileño, nacido el 3 de Marzo de 1951, casado, dos hijos, Doctor en Jurisprudencia.
Hijo y nieto de Presidentes de la República, su sencillez y su forma de ser son el polo opuesto de un hombre con tales predecesores, miembros de la más alta alcurnia guayaquileña.

En la hípica lo hizo todo, propietario de caballos, criador con sus haras “Yayis” faceta que lo llevaron a ocupar con toda dignidad la Presidencia de la Asociación que los agrupa, pero por sobre todo AFICIONADO DE CORAZÓN asistiendo de manera casi puntual a carreras, viviéndolas con igual pasión desde su palco en la oficial, que desde la tribuna de primera o simplemente desde la popular, donde voluntariamente se “exilió” más de una vez.

Por si todo esto fuera poco, Carlos Julio en alguna ocasión entrenó a sus caballos y cumplió el sueño que la inmensa mayoría de nosotros, no pudo conducir caballos de carrera oficialmente, pero si como jinete Caballero.

Mayor afición, imposible!
Decimos que su vida es una historia de amor con la hípica, tan cierto que gracias al turf conoció a su esposa Leticia, hija de una de las figuras más queridas y respetadas del deporte de los Reyes, JULIO SALEM DIBO, un verdadero apóstol de la medicina, profesión que compartiría con su gran fervor por las carreras de caballos.

Sus mejores caballos
Defendiendo las diversas divisas que tuvo en sus caballerizas, solo o en sociedad con amigos, corrieron al menos un centenar de caballos destacando sin lugar a dudas siete grandes purasangre que de alguna manera hicieron época en nuestros hipódromos, el colombiano KASHMIR, los peruanos PURO VADUZ, INTIORKO, COPETIN, ARANES, MONTANER y el norteamericano MR. KENTUCKY, todos ellos ganadores clásicos que llenaron de emoción las tribunas.

Grandes victorias
Decimos arriba que fueron muchos de clásicos ganados por los ejemplares que obtuvieron trofeos por sus victorias clásicas y a la hora de recordar sus triunfos más sonados nos quedamos con el logrado por el colombiano KASHMIR en la “Carolina” de Quito, allá por 1973 en el “Presidente de la República” haciéndose de un cheque de CINCUETA MIL SUCRES, la más alta suma en la época, cifra casi ni pensada en nuestros hipódromos, y el éxito alcanzado por MR. KENTUCKY en el clásico de selectos de 1995.

Sus inicios, aquí
Yo recuerdo a Carlos Julio con apenas diez años de edad, con su señor padre asistiendo a las carreras, tanto en el “Costa Azul” de Salinas como en el “Santa Cecilia” de Guayaquil, a poco de sus inauguraciones y luego, en 1961, cuando visitó el hipódromo de Mapasingue en calidad de Primer Magistrado de la Nación.

Carlos Julio tuvo su primer caballo de nombre RIO ROJO, un hijo de Toledano y Moni Che Lei, fina sangre que le ganó tres carreras, y que le fuera obsequiado por amigos de su progenitor.

Recordando a la “gallada”

Era un grupo de ocho o diez muchachos que hacía “roncha” con sus correteos en el hipódromo y llevaban la alegría con sus gritos y vivas a caballos de sus progenitores, recordamos Santiago y Mickey Salem, Efrén Vélez, Toni Samán, Omar Maluk, Jorge Aguirre y algún otro cuyo nombre se nos escapa.
Carlos Julio criador
En las cercanías del “Costa Azul”, en Salinas, en terrenos que lindaban con el rustico pero querido hipódromo, el entonces licenciado en leyes dio paso a su otra gran afición, la crianza, cumpliendo así un viejo sueño, los resultados se dieron poco, sacó varios mestizos hijos del veterano alazán EDINHO, y una hija de Vaduz, María Vaduz, ganadora de varias carreras a la que despidió en su retiro de las pistas como solo lo hace un turfman de corazón frente a las tribunas.

Una justa designación
En lo que considero un acto de estricta justicia Carlos Julio Arosemena Pett fue escogido por sus pares para presidir la Asociación de Propietarios y Criadores de Caballos F.S.C del Ecuador en periodo que abarcaba 1994 – 1996. Entre su buen trabajo recordamos la instauración de la Triple Copa Chica que tuvo una gran repuesta en los diversos ámbitos de nuestro turf.

Jinete Caballero
Como para poner la cereza en el postre, Carlos Julio hizo realidad un antiguo anhelo, conducir un puro de carreras en carrera oficial para jinetes Caballeros.

Sucedió en 1973 y la arena de “Costa Azul” sirvió de alfombra para que algunos de “la gallada”, ya creciditos, demostraron que no solo se hacía hípica asistiendo a carreras, teniendo caballos, dirigiendo o ayudando en el entrenamiento de los mismos, había que probar que tenían las condiciones y los riñones necesarios para subirse en el fina sangre, dominarlo y hacerlo correr. Santiago Salem, Efrén Vélez, Roberto Guevara, Franklin Iñiguez y Carlos Julio Arosemena estuvieron en el sitio de largada y la victoria fue para FAVONIUS en cuya silla estuvo nuestro personaje de hoy.

Una opinión valiosa
En la larga charla rememorando más de medio siglo en el turf, Carlos Julio opino sobre diversos tópicos elogiando a Eduardo Luque y al chileno Gabriel Saavedra como los mejores jinetes que vio conducir en hipódromos ecuatorianos.

“El mejor caballo que recuerdo en la hípica ecuatoriana es sin lugar a dudas PETER FLOWER” nos dice con absoluta convicción evocando además a MIGUEL SALEM DIBO, RAUL LEBED SIGALL Y CARLOS AGUIRRE AVILES como los más grandes propulsores de la hípica ecuatoriana.
Nosotros para finalizar, fieles a nuestra manera de pensar de toda una vida, ponderamos el aporte de un hípico de corazón, apegado a una vida matizada por su gran pasión, la hípica, que en todos los terrenos de la misma, entregó lo mejor de sí para su desarrollo.

Propietarios, criador, directivo, autoridad o simple aficionado, CARLOS JULIO AROSEMANA PEET es merecedor del reconocimiento general de todos quienes formamos parte de esta familia burrera.

Qué bien harían unos cuantos Carlos Julio, para salir adelante en un momento difícil como el actual.

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.