Opinión

CÁRCELES

Henry Silva Viteri/Guayaquil

Las cárceles del Ecuador han sido templos del terror, de bárbaras torturas y espantosos crímenes; han sido escuelas del crimen y no centros de rehabilitación, y con el tiempo se han transformado en residencias vacacionales de capos de la droga y de jefes de las más peligrosas bandas delincuenciales.

Una muestra del pésimo sistema carcelario del Ecuador fue el ex penal Gabriel García Moreno que fue construido durante la presidencia de Gabriel García Moreno y diseñado por el arquitecto danés Thomas Reed, está cárcel fue inaugurada el año 1875 y estuvo activa hasta el 30 de abril de 2014, año que la reemplazo la cárcel de Latacunga.

El ex penal García Moreno más que centro de rehabilitación fue centro de perdición, en el convivían como en la actualidad drogadictos, los más desalmados asesinos psicópatas que se refugiaban en las tenebrosas celdas ya que para muchos la permanencia ahí era un regalo porque afuera no tenían un techo para pasar la noche.

Los más temibles asesinos, traficantes y políticos fueron huéspedes de este terrible centro carcelario como: Daniel Camargo, Pedro Alonso López, William Cumbajín, Óscar Caranqui y entre los políticos estuvieron: Eloy Alfaro, Carlos Julio Arosemena y Lucio Gutiérrez.

En el año 1946 en la isla Isabela del archipiélago de Galápagos funcionó una Colonia Penal agrícola que estuvo funcionando 13 años, durante esta época en el Ecuador había cambios políticos y las cárceles en el continente estaban saturadas, por eso a esta colonia fueron “deportados” reclusos con delitos menores, muchos de los privados de libertad morían de tuberculosis, tenían escasez de alimentos y eran maltratados por los guardias; esto provocó una fuga masiva y el secuestro de un yate, lo que llevó al gobierno a cerrar la colonia penal en el año 1959.

Otro centro penitenciario fue la cárcel municipal de Guayaquil, cuya construcción se inició en el año 1903 y fue inaugurada en el año 1907, en esta cárcel fueron internados reclusos muy peligrosos como: “Chico silencio”, “el hombre rata”, “Chico Panamá” y el profanador de tumbas “el Come-muerto”.

Era una cárcel para albergar a 150 reos, pero como la delincuencia fue aumentando se creó un verdadero caso de hacinamiento en donde se realizaban asesinatos, violaciones y demás actos delictivos debido a la mala política carcelaria, está cárcel funcionó hasta el año 1950.

Por último, en el año 1958 fue construida la Penitenciaría del Litoral que se convirtió como todas las cárceles del Ecuador en centro vacacional, hospedaje y centro del horror, en esta cárcel pasan vacaciones y gozan de todas las comodidades los capos y jefes de las mafias y de las bandas delincuenciales; desde ahí se planifican robos, y se ordenan asesinatos, tráfico de drogas y se alimenta un arsenal con la venia de guías penitenciarios y autoridades.

La alcaldesa de Guayaquil acertadamente ha pedido que se derogue la tabla de consumo de droga y se revise la Ley que permite a los delincuentes pegarnos un tiro y a los pocos minutos quedar libres, esperamos que los que están en el gobierno se pongan los pantalones de Cinthya Viteri y lo haga.