Opinión

CAPRICHO INTERESADO.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

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¿Qué intereses políticos y/o económicos habrán de por medio en el caso de la Embajada de México en Quito con el delincuente sentenciado y encarcelado, que para vergüenza nacional ocupó la vicepresidencia de la República? La ruptura de las Relaciones Diplomáticas es un hecho consumado y por lo pronto irreversible.

La mafia política Socialista Progresista no descansará en su ruin intento de santificar al mismo demonio personificado por Jorge Glas Espinel, que es protegido por su maestro y mentor, gestor principal de todo el sistema corrupto que dejó sembrado en la década fatídica que el innombrable prófugo de la justicia la pasea sin vergüenza por el mundo, mostrando su más corrupta impunidad.

La actual base de operaciones delictivas de la putrefacta Revolución Ciudadana por ahora está instalada en México y, según se empieza a rumorar, el innombrable prófugo de la justicia podría estar siendo considerado como un posible asesor económico de la nueva Presidente electa, que dicho sea de paso, está confirmado que es más radical y preparada que su antecesor.

Si por desgracia los rumores llegan a concretarse, la estabilidad social y económica del país correría un alto riesgo de agravarse y profundizar aún más nuestra precaria situación general y, con la experiencia Ecuatoriana aplicada en México, el fracaso y la corrupción Progresista Socialista estarían más asegurados.