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Caos vehicular, problema que sigue creciendo

300 vigilantes de la Comisión de Tránsito del Ecuador dejaron la plaza guayaquileña. Esto tras la decisión del Gobierno de que en Guayaquil permanezcan 1 000 uniformados hasta agosto.

GUAYAQUIL. El panorama se repite en algunas calles de Guayaquil, especialmente en Boyacá, Francisco de Orellana, Pedro Menéndez Gilbert, Plaza Dañín, Quito, Juan Pío Montufar, Juan Tanca Marengo, Luis Urdaneta, vía a Samborondón, avenida de las Américas, 25 de Julio y Rumichaca. Extensas hileras de vehículos (la mayoría buses), en su desesperación por avanzar, ofrecen un “concierto” interminable de ruidos que perturba y contamina el ambiente.

Reclamos, insultos y palabras soeces de conductores aportan a la letra de una canción que se repite especialmente en las denominadas horas pico. Es decir, en la mañana, de 07h00 a 08h00; en la tarde, de 12h00 a 14h00; y casi al anochecer, de 18h00 a 20h00.

Actualmente, en ciertas calles del Puerto Principal se quedaron sin agentes de tránsito, luego de la salida de 300 uniformados por decisión del Ministerio de Transportes y Obras Públicas, en especial en las paradas de la Metrovía.

Actualmente, el parque automotor en la urbe porteña es de 350 mil vehículos. Patricio González, un joven taxista, dice que soporta a diario las molestias y los reclamos de sus clientes cuando le toca realizar una carrera por las avenidas antes mencionadas.

El reconoce que el tráfico vehicular provoca que en cada cuadra se demore de diez a quince minutos, lo que a más de la demora hace que consuma más combustible por las continuas paradas y arrancadas.

“El viernes pasado me quedé atrapado en la avenida Francisco de Orellana, a la altura del colegio Teniente Hugo Ortiz, y tardé más de una hora en salir de ese trayecto. No había ningún vigilante y la gente se metía y obstaculizaba el paso”, dijo el taxista.

En las principales calles del centro de la ciudad que une a la bahía y el Malecón 2000, la historia se repitió. Según algunos choferes consultados, el estrés que provoca el caos vehicular los obliga a utilizar el carril de la Metrovía.

Hasta ayer, la cámaras de videovigilancia de la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil (CSCG), captó desde las 06h00 hasta las 22h00, 122 infracciones por invadir carril del servicio de transporte masivo.

Mientas que una transeúnte aseguró que el ruido producto de la congestión vehicular es incontrolable, que no existe vigilancia en la vía y que cruzar la calle es casi un reto de vida o muerte.

“Hay que jugar al torero”, señaló –convencido de su expresión– Aurelio Ortiz, de 29 años, quien ayer debió atravesar la vía Juan Tanca Marengo corriendo, sorteando los carros y sujetando con una mano su maleta de ropa y, con la otra, a su esposa. (DO/La Nación)