Opinión

Caminos Vecinales

Gonzalo Escobar Villavicencio

gonzalo_escobar7@hotmail.com

Leonardo Escobar Bravo

leonardoescobarb@hotmail.com

Los caminos vecinales son una parte fundamental del comercio rural. La agricultura y ganadería dependen de estos, y sobre todo cuando se trata de los bienes del pequeño comerciante. Estas vías públicas, construidas y conservadas con fondos municipales, hoy por los Consejos Provinciales y Gubernamentales, que conectan con las vías reales o carreteras, tienen circulando constantemente ganados que se arrean de una hacienda a otra, y cargamentos de frutas y legumbres que se destinan a la venta en los mercados locales y supermercados.

La mitad de la superficie del Ecuador (49,65%) es utilizada para usos ganaderos o agrícolas según informe realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censo. El país tiene un historial económico característicamente agrícola: el 71,83% de la superficie de los cultivos permanentes en el país se encuentran en la región costa –siendo un gran número producto de exportación, de clima tropical (banano, cacao, palma africana, plátano y café: los que ocupan la mayor parte de la superficie plantada de cultivos permanentes (80,21%)) –, pero en cuanto a ganado vacuno no logramos pasar de las 5.000.000 de cabezas que mantenemos hace años; aunque podría argumentarse que esto no es tan malo, pues ocurre que estos animales generan una enorme cantidad de gas metano (unas 20 veces más nocivo para el calentamiento global que el CO2) y óxido nitroso en sus aparatos digestivos, gases que expulsan por flatulencias o eructos.

En todo caso, hemos controlado la fiebre aftosa, aunque mucha de las vacas y toros que circulan no están en condiciones salubres para el consumo o reproducción, y son muy robados y revendidos. Las estadísticas señalan que en Ecuador se consumen 105 litros promedio anual de leche por persona, cuando lo recomendado según la Organización Mundial de la Salud, (OMS), es 150 litros. Y a pesar de nuestro historial como país agrícola, la producción de muchos alimentos ha disminuido, entre estos el arroz por el contrabando, y años atrás el café por abandono del campo de las nuevas generaciones.

Hay varios motivos para esto, y uno de esos es la dificultad que ha crecido para el pequeño agricultor. La falta de orden y servicio que deberían proveer las autoridades ha hecho que el campesino migre a las ciudades, disminuyendo la población del área rural a poco más de 5 millones de personas, y aumentando el desorden y sobrepoblación en las áreas urbanas a 9 millones. La industria no paga los precios debidos a sus proveedores de alimentos, y la falta de guía e instrucción no permite que los campesinos logren formar cooperativas ordenadas que faciliten su producción y negociación. Además, requieren de buenos caminos vecinales que les permitan la transportación de su mercancía, siendo que muchas de las pequeñas huertas, haciendas o fincas no cuentan con vías de calidad cercanas, y las lluvias estropean los callejones con los que deben manejarse.

Al campesino debemos mirarlo y tratarlo como un ser humano, como un hombre útil a la sociedad, a su familia y a sí mismo. Hay que recordarles sus derechos y levantar su autoestima. Qué mejor manera que pagándole precios justos y dignos por sus cosechas, y posibilitando su labor con caminos vecinales preservados para el movimiento comercial, sin ser sujeto a la perdida por culpa de inundaciones y falta de atención. Esto permitiría un crecimiento económico en el sector agrario, lo cual aumentaría el bienestar económico nacional, y por ende su estabilidad social (notar el alto índice criminal). Los caminos vecinales son un importante elemento para iniciar un arreglo de la agricultura ecuatoriana, ya que en los 9 años de gobernabilidad no llego la llamada revolución agropecuaria.

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