Opinión

Camboya lucha contra el contrabando de madera con helicópteros de combate

Ricardo Pérez-Solero

@EFE

Camboya ha decidido usar helicópteros de combate y misiles para eliminar el creciente contrabando de madera y la tala ilegal, actividades que han logrado que el ritmo de deforestación sea en este país uno de los más rápidos del mundo.

El primer ministro camboyano, Hun Sen, durante la inauguración del nuevo Ministerio de Medioambiente en Phnom Penh, dijo esta semana que había entregado dos helicópteros al jefe de la Policía militar, el general Sao Sokha, para que protegiese los bosques.

Camboya pierde al año unos 2.000 kilómetros cuadrados de bosque, según un informe de la organización Forest Trends de julio de 2015.

“Sao Sokha al parecer no ha disparado un solo misil todavía. He autorizado que se disparen misiles si se resisten (los contrabandistas)”, dijo a los asistentes el jefe de Gobierno, según el diario Cambodia Daily.

Hun Sen, en un tono irónico, se preguntó cómo las autoridades no podían acabar con el contrabando de madera.

“Los troncos son grandes, ¿dónde están los ojos de la Policía, de la Policía Militar, de la Guarda Forestal y el Ministerio de Medioambiente?”, indicó el mandatario, que se siente una víctima de las críticas de las organizaciones ecologistas.

Informes de ONG, académicos y activistas medioambientales exponen la conexión entre el Ejército y la Policía Militar, los magnates que controlan el contrabando y altos cargos del Gobierno para vender la madera fuera de las fronteras camboyanas.

Global Witness acusó en 2004 precisamente al general Sokha de estar involucrado en la mafia del contrabando de madera, cuyo primer cliente es el mercado chino, donde llega a través de Vietnam.

Camboya fue el país del mundo con el ritmo de deforestación más acelerado entre 2000 y 2014 y el noveno que ha perdido más superficie de bosque, de acuerdo con un estudio de World Resource Institute publicado el pasado septiembre.

El activista medioambiental español Alejandro González-Davidson, de la ONG Mother Nature, deportado de Camboya en 2015 y acusado ante la justicia camboyana por actividades relacionadas con su trabajo, cuestionó las últimas medidas de las autoridades.

“La destrucción sistemática de los recursos naturales camboyanos es uno de los pilares económicos más importantes del régimen, una fuente de ingresos que no sólo ayuda a enriquecer a una élite poderosa sino que también ayuda a mantener vivo el ‘statu quo’ de poder”, declaró a Efe González-Davidson.

“Cada iniciativa del Gobierno crea los mismos resultados: los cárteles más poderosos se comen a otros grupos con menores conexiones y acaban monopolizando el contrabando de madera, la extracción de arena, etcétera. En términos de destrucción, todo sigue igual”, se lamentó el activista español.

La académica Sarah Milne señaló en un artículo en Critical Asian Studies en 2015 que el magnate local Try Pheap tiene una relación clientelista con el propio Hun Sen y paga cerca de un millón de dólares (unos 900.000 euros) al mes en “impuestos” por sus actividades de comercio de recursos forestales.

Periodistas Sin Fronteras dijo en noviembre que Camboya era el país asiático más peligroso para los periodistas medioambientales y activistas, con cuatro muertos desde 2010.

Ese mismo mes, contrabandistas mataron a un guarda forestal y un policía que investigaban sobre el tráfico maderero en la provincia de Preah Vihear, en el norte del país.

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