Economía

Cae la recaudación tributaria y se aplaza la aprobación del desembolso del FMI en medio del paro

Lo recaudado diariamente por impuestos pasó de un promedio de $1,7 millones a $700.000. Mientras, el crédito para Ecuador salió de la agenda de junio del multilateral.

Además de la inestabilidad política y social, las protestas en las calles y las pérdidas en los sectores productivos y en las exportaciones, el Gobierno de Guillermo Lasso también tiene que lidiar con problemas y retrasos en sus ingresos fiscales.

En primer lugar, el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) sacó la aprobación del desembolso de $1.000 millones para Ecuador de su agenda de junio de 2022. A mediados de mayo pasado, el ministro de Economía, Simón Cueva, anunció que esa aprobación se daría el  17 de junio de 2022.

Sin embargo, según Andrés Rivera, economista y exconsultor de organismos internacionales, la coyuntura actual del país frenó en seco este propósito, porque el FMI está pendiente del desenlace de la pugna entre los sectores sociales y el Gobierno.

“No se sabe qué va a pasar. El Gobierno ecuatoriano tiene una imagen de debilidad interna y eso pone a pensar a los organismos internacionales sobre el destino de los recursos que se desembolsen y quién dirigirá los destinos del país en las próximas semanas y meses”, puntualizó.

Rivera aclaró que de ninguna manera se ha cancelado el desembolso (que ya tiene el aval de la misión técnica del FMI), pues la aprobación podría pasar a la agenda de julio. La actuación del organismo, sin embargo,  demuestra una alerta significativa sobre la estabilidad política y social del país. Además, complica unas finanzas públicas que siguen siendo escasas.

Fausto Ortiz, exministro de Economía, en cambio, puntualizó que, en lugar de pedir la reducción del precio de los combustibles y poner en vilo a todos con las protestas, sectores como el indígena deberían haber negociado que buena parte del dinero del FMI vaya a cubrir las necesidades de sus comunidades.

Desde varios sectores cada vez se escucha con más fuerza la necesidad de una especie de “Plan Marshall”, para mejorar las condiciones de vida y de producción en el campo ecuatoriano. Eso necesita importantes recursos económicos.

Recaudación de impuestos

Hasta mayo de 2022, el Servicio de Rentas Internas (SRI) anunció un crecimiento del 34,5% en la recaudación de impuestos. Sin embargo, ese dinamismo, que inició en 2021 con la reactivación económica, habría llegado a su pico el mes pasado, según Roberto Vizcaíno, abogado tributario.

Por eso, la llegada de las protestas fue un golpe más duro de lo esperado en los ingresos para el fisco. En los últimos días, se ha pasado de una recaudación promedio de $1,7 millones a otra de $700.000, es decir, una caída del 59%. Esto debido a que Quito y sus zonas de influencia en la Sierra Centro son un motor productivo mayor de lo que se pensaba hace no mucho tiempo.

Esto quedó evidenciado con los pagos de impuesto sobre patrimonio, tanto de personas como de empresas, durante 2022. Así, hasta mediados de mayo, en la capital se habían pagado 4 veces más de ese impuesto en comparación con Guayaquil.

“Esta caída de la recaudación tributaria es un fiel reflejo del golpe económico del paro, el cual no solo perjudica la economía de las familias, sino también la del Estado, precisamente cuando se multiplican las exigencias de más gasto público”, aseveró Vizcaíno.

Gastos y deudas

Solo en el tema del precio de los combustibles, si se acoge el pedido indígena se incrementará el gasto público en al menos $2.000 millones. Asimismo, en la emergencia al sistema de salud se proyecta gastar $200 millones más de lo presupuestado. A eso se suman los $46 millones de subsidios y ayudas agrícolas, los $70 millones del aumento de $5 en el Bono de Desarrollo Humano y alrededor de $200 millones en más créditos y condonaciones en Banecuador, entre otros.

Además, de acuerdo con Ortiz, la ejecución de la obra pública debería llegar a los $700 millones, pero actualmente está en $250 millones. Además, a pesar de los esfuerzos por pagar deudas heredadas, al Gobierno le quedan pendientes alrededor de $4.000 millones de compromisos de administraciones anteriores.

El reflejo de la real situación fiscal es, según Manuel González, economista, que el Gobierno antes del paro tenía en la Cuenta Única del Tesoro, dentro de las reservas internacionales, un saldo de $1.200 millones; pero el gasto mensual llega a por lo menos $1.300 millones. (JS)


Diario La Hora