Economía

¡Buenas noticias! Estudio revela que la ganadería regenerativa no solo ofrece beneficios ambientales sino económicos

El estudio examinó durante dos años a productores ganaderos que implementaron prácticas regenerativas y reveló un aumento significativo en los ingresos netos y la rentabilidad.

Prácticas regenerativas como el pastoreo planificado y el uso de biofertilizantes, no solo redujeron los costos de producción, sino que también mejoraron la calidad de vida de los productores.

Rafael Larraín, académico e investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES), lidera un estudio que arrojó resultados alentadores sobre los efectos de pasar de una ganadería convencional a una regenerativa Más allá de los beneficios ambientales, el estudio se enfocó en comprender los cambios económicos y productivos derivados de esta transición.

Las prácticas promovidas por la agricultura y ganadería regenerativas incluyen la planificación adecuada del pastoreo, el uso de enmiendas y biofertilizantes, la cobertura permanente del suelo para minimizar la labranza y la rotación de cultivos tradicionales con cultivos de cobertura. Estas acciones buscan prevenir la erosión, fijar nitrógeno, controlar la humedad del suelo y atraer polinizadores.

Es fundamental destacar que Larraín subraya la importancia de adaptar estas técnicas a las condiciones ambientales y ecológicas específicas de cada predio. Enfatiza que lo que puede considerarse regenerativo en un entorno puede no serlo en otro. Por ejemplo, en áreas con un corto periodo de crecimiento de plantas, el pastoreo planificado puede ser esencial para estimular el reciclaje de nutrientes y preparar el terreno para la próxima temporada de crecimiento.

El estudio ratifica los beneficios de la ganadería regenerativa

El estudio, llevado a cabo durante dos años, se centró en 17 productores ganaderos en Chile que adoptaron progresivamente la producción regenerativa. El investigador y su equipo evaluaron indicadores de desempeño económico y productivo mediante entrevistas, visitas en terreno y reuniones periódicas.

Los resultados revelaron que todos los predios aumentaron sus ingresos netos, logrando una mayor rentabilidad. Este aumento se atribuye principalmente a la reducción de los costos de producción, equivalentes a $1.719.982 de pesos colombianos por hectárea en promedio. El informe asegura que el mayor descenso en costos se produjo en el área de praderas, explicado por la disminución en la siembra de praderas y el uso de fertilizantes químicos, representando $1.176.334 pesos colombianos por ha. Además, 16 de los 17 campos experimentaron una reducción en la necesidad de conservación de forraje.

Rafael Larraín, al comentar sobre la investigación, afirmó: «Nuestra experiencia conversando con productores y la evidencia en estudios fuera de Chile, indica que no solo hay una mejora en rentabilidad, sino que también los productores reportan una mejora en su calidad de vida«. Este hallazgo subraya la relevancia de la transición hacia prácticas agrícolas y ganaderas regenerativas, no solo como un impulso económico, sino como un cambio positivo en el bienestar de los productores.

Por:  EL PRODUCTOR